¿Cuál fue la gota que le rebosó la copa?

¿Cuál fue la gota que le rebosó la copa?

No hagas a nadie lo que no quieres que te hagan.

(Tobías 4, 15)

Bogotá, 30 de septiembre de 2019

 

El amor no se impone por la fuerza, la autoridad o el poder.

El mensaje de Jesucristo es armonía, verdad, justicia y amor. 

 

Estimado

Hermano en la fe

Cristianas, cristianos, personas interesadas

Cordial saludo,

Te recuerdo que decidí escribir cuando se volvió imposible hablar con argumentos sobre temas relacionados con la religión y la política.

Lo hice públicamente porque conozco a muchas personas que vivían situaciones parecidas con familiares, amigos y compañeros de trabajo.

Espero estar logrando el objetivo de exponerte mis ideas con argumentos, lenguaje comprensivo, claro y sin agresiones para ayudar a pensar y analizar antes de reaccionar pasional y agresivamente con personas de derecha, de extrema derecha, de centro, de izquierda o de extrema izquierda al abordar temas relacionados con la religión y la política.

He recibido comunicaciones positivas de las 10 primeras cartas escritas, tanto de personas jóvenes y adultos, mujeres y hombres, creyentes y no creyentes, con poco estudio y profesionales; unas valoran las reflexiones y las agradecen, otras preguntan “¿quién lo dejo sin posibilidad de dialogo?” o “¿cuál fue la gota que rebosó la copa”?, hay quienes hacen referencia a los diálogos generados por las cartas o comparten que “a mí también me ha pasado” o “eso pasa en parte de mi familia”.

También hay quienes aportaron reflexiones como esta:

A veces como seres humanos carecemos de la capacidad de comprender perspectivas que difieran con las propias, nos han enseñado a defender a capa y espada nuestros sistemas de creencias e ideologías y a invalidar cualquier opinión que no encaje en tales posiciones. Si tan sólo nos detuviéramos a reflexionar que somos construcciones sociales y que básicamente cada persona está insertada en un sistema social particular y que por ende piensa y siente de esa forma sería el primer paso para que sea posible el dialogo y la escucha en las relaciones humanas. Mientras tanto espero que sus palabras sigan siendo semillas de reflexión y cuestionamiento, y que algún día germinen en acciones de cambio”. 

Si bien la discusión descrita en la primera carta fue la “gota que rebosó la copa”, hubo hechos relacionados con la religión, que fueron gotas que poco a poco llenaron la copa, no solo de personas de tu entorno político y religioso sino a nivel general.

 

Comparto algunas “gotas”:

  • La gota de la inundación de las redes sociales y medios de información de noticas falsas con apariencia verdadera.  Verdades a medias que llegan de diversas formas (textos, videos, fotos, memes…) sin posibilidad de verificar o cuestionar mentiras, que son asumidas como verdaderas por muchísimas personas, entre ellas cristianas. La gota de ver “normales” las informaciones sin confirmar, sin contrastar fuentes; de repetir “versiones oficiales” sin contexto y difundidas por la radio, los periódicos, la televisión y las redes sociales. “Gotas” que son peligrosa porque “La divulgación de noticias falsas desemboca en una banalización de la mentira y, por ende, en la relativización de la verdad”.   (le puede interesar:  LA ERA DE LA POSVERDAD:realidad vs. percepción)
  • La gota de la falta costumbre para dar y pedir argumentos, para relacionar los hechos y noticias de hoy con los de ayer, para identificar las relaciones del poder y los intereses (económicos, políticos, religiosos, personales…) de quienes difunden informaciones o las silencian de acuerdo a los intereses particulares, para ver los mismos hechos en diferentes medios y preguntarnos por la idoneidad e imparcialidad de quienes nos informan.
  • El uso de mentiras y verdades a medias para defender personas, grupos religiosos y políticos y movimientos sociales o para atacarlos si son “de los contrarios”. La “gota” de la descalificación o adulación de funcionarios e instituciones públicas y privadas de acuerdo a los propios intereses, creando un ambiente social que borra los límites de lo bueno y lo malo y “devalúa” la verdad, la justicia, honestidad y el bien común.
  •  Una sociedad que legitima y justifica a los mentirosos porque presentan la mentira atrayente, agradable o conveniente; que no le importa la realidad “real” sino la apariencia y percepción de ella; que coloca lo religioso a su “servicio” mientras predica lo contrario. La “gota” de la sociedad de la posverdad que “consiste en la relativización de la veracidad, en la banalización de la objetividad de los datos y en la supremacía del discurso emotivo”.  2

gotas que rebosaron mi copa:

  • Ver y escuchar a personas creyentes, cristianas católicas y evangélicas defendiendo, apasionadamente y a veces de forma inconsciente, una sociedad con intereses, mentalidad y actitudes contradictorias con el proyecto de Jesús de Nazaret.
  • Ver personas buenas, de diversas iglesias, haciendo afirmaciones contundentes a favor de quienes mueven este tipo de sociedad; ver creyentes “envenenados” por sus líderes y por formadores de opinión contra personas que no conocen, no han visto y no conoce las razones para pensar como piensan y actuar como actúan.
  • Ver y sentir que el nombre de Dios era “degradado” o maltratado ante personas serias y respetuosas que pedían argumentos y razones de decisiones políticas y religiosas sobre realidades que afectaban a toda la sociedad y que a cambio recibieron insultos, descalificaciones y condenas de quienes se autoproclaman defensores de la fe, la familia, la “moral” y los “valores tradiciones”.

Estas y otras fueron “gotas que rebosaron mi copa” y me llevaron a escribir las cartas que estoy escribiendo. 

(ver mas:Le escribo ante la imposibilidad de hablar : La gota que rebosó la copa)

Fraternalmente, su hermano en la fe,

  1. Alberto Franco, CSsR, J&P
  2. << Cf. Ibídem.>>

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