Movilización contra las violencias hacía las niñeces en el barrio de Potosí, Ciudad Bolívar

Movilización contra las violencias hacía las niñeces en el barrio de Potosí, Ciudad Bolívar

El 18 de noviembre fue el día de la movilización contra las violencias hacia las infancias en el territorio de Ciudad Bolívar. Esta actividad se dio tras los presuntos casos de abusos ocasionados hacia las niñas y los niños del barrio Potosí, los procesos sociales y comunitarios del sector se organizan junto a las niñeces para denunciar cualquier forma de violencia en el territorio al grito de «¿quiénes somos? ¡Somos la infancia! Queremos caminar y con tranquilidad, ¡Viva la infancia popular! ¡Vamos a la lucha!»

Por Redacción Contagio Radio

Contexto

En el barrio Potosí de la Localidad de Ciudad Bolívar, históricamente han existido organizaciones sociales, grupos de jóvenes y/o colectividades que se organizan y luchan frente a cualquier violencia ejercida contra la comunidad. Esta vez, luego de poner al descubierto dos casos de abuso y violencia contra las niñas del territorio, se decide empezar a manifestarse en contra de esto, desde un trabajo pedagógico, artístico y cultural, los niños y las niñas se toman las calles del barrio para gritar que la infancia se respeta y que no queremos abusadores en nuestro territorio. Este ejercicio es acompañado por diferentes organizaciones, colectividades y comunidad en general con quienes se busca seguir indagando sobre las violencias y provocar espacios para poner en cuestión lo que hoy en día nos corresponde; la defensa de las infancias para su libre disfrute en las calles, andenes, tiendas, casas, ¡Nos queremos sin miedo!

Procesos

Los procesos presentes son: ASODENFA, GESTORES DE PAZ POTOSÍ, CASA CULTURAL DE POTOSÍ, ESCUELA AMBIENTAL DE POTOSÍ, IN-SURGESTA; además la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz como acompañamiento y tres las instituciones: SECRETARIA DE INTEGRACIÓN SOCIAL, ICBF, CENTRO AMAR.

Programa del día

Por la mañana, a partir de las 10, se da la bienvenida, se presenta el día y se propone a todas las niñas y niños juegos iniciales para romper el hielo e introducir el tema del día, representando con su propio cuerpo palabras clave relacionadas con la temática de las violencias contra la infancia.

Luego, las niñas y los niños, divididos en grupos, preparan libremente pancartas con frases emblemáticas y lemas contra las violencias. «¡No al maltrato!», «Los niños y las niñas merecen respeto» y también «A la cárcel los abusadores».

Terminadas las pancartas, se preparan para la marcha. Un grupo de niñas y niños se coloca en la cabeza y en el cuerpo de un dragón japonés y abre el desfile, mientras que una pancarta cierra con la frase «No más violencia en el barrio». El pequeño pero enérgico desfile recorre las calles de Potosí gritando consignas como: «Poropopooon poropopooon estamos juntas, nos cuidamos y a la violencia decimos no!».

Al regresar a la Casa Cultural, a los niños les espera el Sancocho comunitario, preparado por las mujeres del barrio.

Por la tarde, después del almuerzo, comienza el segundo espacio del día, abierto por la entrega a todas las niñeces participantes de las cartillas denominadas «Territorio libre de violencias» las cuales, en su contenido, posibilitan herramientas de tipo informativo, pedagógico e interactivo en el marco de la prevención de violencias de tipo intrafamiliar, sexual, de explotación sexual y comercial a niñas, niños y adolescentes, de género, entre otras. Así como una guía informativa para la activación de rutas de atención en tal caso de reconocerse como víctimas de estas violencias.

La entrega de cartillas fue acompañada da la intervención de una persona fluida sobre el tema de la identidad sexual y las violencias hacia las diversidades. El discurso abrió un espacio para las inquietudes y las dificultades propias de la infancia y del crecimiento en una sociedad que rechaza y discrimina las identidades y las orientaciones que se alejan de los estándares generando discriminaciones e impidiendo a las niñeces desarrollar su verdadero yo. El espacio ofreció una perspectiva inclusiva para las niñeces que en la mayoría de los casos no se les garantiza en la escuela y en las casas.

A este punto, se levantan las niñas y los niños de In-Surgesta y realizan una sugerente coreografía con bandanas, seguida de una danza típica organizada por Asodenfa.

Para cerrar la intensa jornada, el espacio de talleres. Las niñas y los niños se dividen en tres grupos según sus edades, y se les proponen actividades relacionadas con el tema de la cartografía corporal. El primer grupo, de los más pequeños, de 3 a 7 años, participa en un juego de roles en parejas en el que se les pide que se saluden interpretando el papel de una de las figuras adultas o de la misma edad con las que se encuentran a diario (padres, maestras y maestros, la señora de la tienda, el tío…) para ayudarlos a reflexionar sobre las diferentes formas de relacionarse física o meta-verbal con las personas que forman parte de su cotidianidad y la importancia del diálogo con sus pares para la identificación de problemas individuales sin estigmatizar, pero ayudados por la inclusividad propia del juego.

Al segundo grupo, que incluye a niñas y niños de 8 a 12 años, se les pide que se experimenten dibujando su propio cuerpo destacando, con formas y símbolos diferentes, las partes en las que les gusta ser tocados, las partes en las que no les gusta ser tocados y las partes en las que a veces les puede gustar, pero a veces no. Al final de la actividad, se abre un momento de diálogo orientado a generar una imagen inclusiva de todas las partes destacadas por cada uno, con el objetivo de construir una imagen colectiva del propio cuerpo y del de los demás, en relación al placer, que enfatice, pero incluya, las diferencias y peculiaridades de cada uno.

El tercer grupo, compuesto por chicas y chicos de 13 a 18 años, experimenta con la escritura. Se le pide a cada una y cada uno que escriba un episodio relacionado con su propio cuerpo que consideren positivo, un episodio que consideren negativo y un episodio que los deje dudando entre ser un buen momento o un mal momento. Los escritos se leen luego de manera anónima al grupo con el objetivo de votar por cada escrito y decidir a qué categoría corresponde. Esto con el objetivo de fomentar un intercambio y un diálogo que lleve a la identificación de las modalidades personales de lectura y juicio de cada acción dirigida al cuerpo ajeno, compartir pensamientos sobre la subjetividad del juicio de cada acción dirigida a uno mismo, y llegar a enmarcar y dar voz al concepto de «permiso» y «consentimiento».

El espacio de denuncia y de movilización que se construyó entre las organizaciones sociales del territorio sólo representa el principio de un proceso de acompañamiento y de esclarecimiento de una realidad de delitos y de una estructura social violenta cuyas consecuencias afectan las niñeces. Frente a la ausencia de las instituciones el barrio se organizó para garantizar acompañamiento y asistencia para todas las formas de violencias sufridas en la vida diaria de las niñeces.