Solo un mal rato con los amigos de María Fernanda Cabal en la U. Andes

Abilio Peña -    

15 sep 2015

El jueves 10 de septiembre, se adelantó en la Universidad de los Andes el foro “Una Mirada al desplazamiento forzado: persecución penal, aparatos organizados de poder y restitución de tierras en el contexto colombiano” organizado por abogados Sin Fronteras de Canadá con el apoyo de un grupo de investigación de la universidad de los Andes y la Comisión de Justicia y Paz.

En la entrada al edificio, mientras se hacía el registro en portería junto a dos reclamantes de tierras del Curvaradó, se acercaron dos personajes con quienes coincidimos en un episodio crítico en el Curvaradó. Fue en julio de 2008 cuando intervinieron para impedir la verificación de unos predios usurpados a las comunidades en Caracolí y Caño Manso en apoyo a un coronel retirado del ejército poseedor de mala fe de las tierras y beneficiario de la usurpación paramilitar y un reconocido empresario bananero de la región.

Uno de los dos personajes, en esa ocasión, para quedar bien con sus patrones nos agredió físicamente en un lugar donde trabajadores y hasta paramilitares cercanos a los empresarios bloqueaban la vía para impedir que los territorios expropiados fueran verificados. En esa ocasión, bajó el tono de agravios, cuando recibió la orden de parar por parte del exmilitar empresario. El otro personaje fungía como inspector de policía del municipio de Riosucio Chocó quien  se retiró de la escena montado en la camioneta del coronel, cuando éste así lo dispuso (http://www.adital.com.br/).

En esta ocasión en Bogotá justo el hombre que nos agredió en ese entonces, víctima del desplazamiento, de origen humilde, pero atrapado en los intereses de los poderosos y funcional a sus requerimientos, se acercó a saludarnos. Como reacción le preguntamos “¿en esa oportunidad nos empujó, y hoy viene a saludarnos?”, luego el otro, ex personero, abogado, ex candidato al senado por el Centro Democrático, cercano a la parlamentaria María Fernanda Cabal Molina (http://noticiasunolaredindependiente.com/2014/05/31/noticias/la-fiesta-de-maria-fernanda-cabal/) pronunció palabras de grueso calibre contra nosotros, quiso golpearnos y cuando intentamos hacer una llamada, con un fuerte manotazo nos arrebató el teléfono que rebotó contra el piso. Uno de los reclamantes de tierra salió al paso en la defensa, mas a buena hora entendió que no tenía sentido responder a esos agravios.

Luego de diversas intervenciones de amigos, los organizadores del evento y hasta agentes de seguridad, con el sabor amargo de ese episodio, ingresamos al auditorio. Ante las palabras sinceras, valientes, propositivas en la ponencia del reclamante de tierras del Curvaradó, vino la replica  a destiempo  desde el público,  del ex inspector y ex candidato del Centro Democrático descalificándolas como si fueran mentiras.

Mientras tanto los ataques en twitter contra el evento, contra la Comisión de Justicia y Paz, empezaron a lanzarse. Los hombres que llegaron, no estaban solos. Los mensajes expandían las calumnias  a través de las cuencas de candidatos del Centro Democrático de Cali, de Barranquilla y por “@Soy Joven Cabal”, seguidores de la representante a la Cámara María Fernanda Cabal Molina. La parlamentaria  hace parte  del Comité Administrativo de Fudagan, fundación de la muy cuestionada Federación Nacional de Ganaderos -Fedegan-, y esposa de su presidente. Ya en otros episodios similares, ella mismas se encargaba de generar los mensajes que eran reproducidos, en algunos casos, hasta en la cuenta del ex presidente Alvaro Uribe.

No es la primera vez. Muchos escenarios de búsqueda de justicia, de divulgación de información han pretendido ser saboteados por este poderoso sector político del país valiéndose de humildes víctimas que han cedido a sus ofertas. En la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la OIT, en presentaciones públicas en los Estados Unidos, en la Corte Constitucional, en foros en la revista Semana. Los planes de boicot y hasta  intentos de judicialización ya han quedado al descubierto de tiempo atrás, así como los de inculpar a reconocidos defensores de derechos humanos con crímenes repudiables que oportunamente fueron rechazados (http://juticiaypazcolombia.com/El-poder-de-las-tinieblas).

Al final del evento, de gran altura académica por cierto, y totalmente fuera de contexto, viene de nuevo la calumnia. Fuimos señalados por el más humilde, frágil y vulnerable de este grupo de haberlo expulsado del coliseo, de haber ordenado que no se le diera comida, de haber provocado el asesinato de una persona, luego de haberla expulsado del lugar cuando se encontraba en Turbo desplazado y de haberlo maltratado.

Preocupan las molestias causadas a los asistentes, la tensión vivida por personas cercanas que esperaban un debate académico y no un mal rato, del que se logran sobreponer cuando se les escucha decir, que seguirán en favor de la protección a las comunidades y sus líderes difamados para  construir la paz con una auténtica restitución territorial.

Los planes perversos no se han podido consumar del todo y por eso quieren perseguir, lo que nos trae  sosiego.  Pero por sobre todo nos anima, que en la tradición milenaria del Nuevo Testamento la persecución es asumida con serenidad y clamamos por que podamos mantenerla. Pablo de Tarso escribe en la segunda carta a los Corintios 6, 1-4: “ (… ) con muchas constancia en tribulaciones, necesidades, angustias... En calumnia y en buena fama; tenidos por impostores siendo veraces; como desconocidos, aunque bien conocidos; como quienes están a la muerte, pero vivos; como castigados pero no condenados a muerte; como tristes pero siempre alegres (…).”

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