“Paramilitares no hay” … señor Villegas ¿entonces qué hay?

Foto:MinDefensa

Por: Johan Mendoza Torres

17 Feb 2017

Para muchos colombianos que han vivido de cerca el conflicto armado, y sobre todo para un grueso de comunidades que han estado de alguna u otra manera enfrentadas a poderes estatales, empresariales o multinacionales enormemente superiores, saben que la palabra “paramilitar” significa muerte. No obstante es pertinente reconocer que hablar de una fuerza paramilitar, conlleva a asegurar que se trata de un grupo armado que de manera paralela, pero no formal, acompaña la acción de las fuerzas militares; es decir, combaten a un mismo enemigo pero con distintos métodos, aclarando por supuesto que la distinción de esos métodos se basa en la legalidad o ilegalidad (atrocidad) de las acciones en un escenario de conflicto.   

Durante el gobierno de Uribe “el expresidente inmune a la justicia” “la causa incausada”, varios miembros de las Fuerzas Militares ofrecieron el penoso espectáculo de promover directa o indirectamente una alianza para matar no sólo a la guerrilla, o a lo que pareciera u oliera a guerrilla, sino incluso, a quien no tuviera que ver, pero que al final salía mejor matarlo para tener algo qué mostrar en los medios informativos; esos fueron los tiempos de Ralito, los tiempos en que los comandantes paramilitares visitaban la casa de Nariño o el Club el Nogal, los tiempos de los falsos positivos.   

Pues bien, actualmente las cosas no parecen bastante claras, ya que muchos dicen que con la desaparición de los Castaño y la extradición de los cabecillas de las AUC, la estructura paramilitar quedó destruida…

Sin embargo, comunidades de Cacarica en el bajo Atrato Chocano, en Mocoa y sus zonas aledañas, en La Gabarra Norte de Santander y en el Resguardo Indígena Wounaan Nonam en el Valle del cauca, están denunciando la continuidad y el crecimiento del paramilitarismo en un momento histórico en que la guerrilla de las Farc se encuentra dirigiéndose a las zonas de concentración.

La respuesta del ministro Villegas a las comunidades a través de los medios informativos en general fue tajante: “En Colombia no hay paramilitarismo”.  

Si pensamos en las masacres y la escandalosa comunión entre jefes paramilitares y muchísimos funcionarios del gobierno uribista, o si pensamos en la fiel definición de la palabra “paramilitar” evidentemente, sería difícil asegurar que hoy hay paramilitarismo en todo el sentido de la palabra.

¿Si no hay paramilitarismo, entonces qué hay? Porque también es absurdo lo que Villegas hace respondiendo a las comunidades con el argumento debilucho y mentiroso de que simplemente es “delincuencia común”, eso es igual de absurdo a cuando en su época, el ideólogo del uribismo (señor Obdulio Gaviria) decía que en Colombia no había conflicto armado.

¿Qué está ocultando Villegas negando el paramilitarismo? Según dice, es para no darle estatus político a bandas de delincuentes, pero ¿acaso alguna vez tuvieron estatus político? ¿recibir instrucciones en el club el Nogal ya les daba estatus político? ¿entrar a la casa de Nariño les dio estatus político?  

En esa época se les llamó paramilitares, pues la alianza con el Ejército y muchos funcionarios se hizo evidente, en los años 50 se les llamaba pájaros, luego se les intentó (con muchísima fuerza) llamar BACRIM, y ahora Villegas lo quiere reducir a “delincuencia común” siendo que llámense como se llamen, siempre han sido la mano armada que hace el trabajo sucio prestando servicios de seguridad o intimidación que claramente favorecen intereses de terratenientes, grandes empresas nacionales o multinacionales, o de aquellos compradores de tierras de muy buena fe.  

Ponerle el rótulo “paramilitares” implica culposamente al ejército, y hoy al ejército lo tienen levantando el dedo pulgar por las carreteras, pues ya las Farc y el Eln están diciendo poco a poco adiós a la guerra… ponerle el rotulo de “paramilitares” justificaría el escenario para pensar que Santos mientras firma la paz, ordena a sus generales que apoyen o les presten helicópteros como hacían con las AUC a los que están generando miedo en el Chocó, en Norte de Santander o en el Valle del Cauca… la verdad, eso hoy sería complicadísimo de afirmar o comprobar.  

Se podría aceptar que “paramilitarismo” no existe, tal y como afirma Villegas, pero lo que sería una completa locura y una burla con las comunidades, es salir a decir que se trata de “delincuencia común”. No son delincuentes comunes, son ejércitos que aunque hoy no están trabajando en paralelo con las Fuerzas Militares o con el Estado, sí continúan al servicio de una clase terrateniente muy definida en el país, asimismo, continúan favoreciendo intereses de grandes empresas nacionales y multinacionales y últimamente se ha denunciado que muchos oportunistas compraron tierras sin saber que habían sido despojadas violentamente.

En conclusión, aunque aceptáramos la tesis del señor Villegas afirmando que el paramilitarismo no existe en Colombia, eso de ninguna manera conduciría a concluir que por tanto los que están amenazando a las comunidades son simple y llana “delincuencia común” ¡NO! allí hay intereses muy poderosos, los mismos de siempre, los que financiaron Chulos, Pájaros, Paracos etc. a esos es que vale la pena identificar, pues son los que salen más beneficiados del ultraje a las comunidades, vale la pena voltear la mirada a quienes se oponen a restitución de tierras, a los que abogan por megaproyectos extractivos o a los que andan comprando de buena fe, una que otra tierrita para sus hijos.  

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