La prueba de un ex soldado sobre paramilitarismo en la hacienda La Carolina

Foto: Jesús Abad Colorado

Abilio Peña -@Abiliopena 

Apenas ocho días después de declararse en rebeldía  y  retirarse de la discusión de la ley de orden público, la bancada  en el congreso del Centro Democrático liderada por el ex presidente Uribe,  decide no solo regresar al debate sino aprobar por unanimidad la reforma que abre la vía jurídica para la creación de las zonas de ubicación, territorios de paz, o el nombre que acuerden las partes en la Habana.

Algunos  nos hemos preguntado si se trata de un pacto del establecimiento representado por Santos y Uribe que pueda incidir en la voluntad de la Fiscalía de sacar adelante procesos penales que implican a la familia del ex presidente, como es el caso de Santiago Uribe. Sólo el  curso que tomen las investigaciones  nos podrá despejar esta duda.  Santiago Uribe está  procesado por el crimen de Camilo Barrientos en el marco de las operaciones paramilitares del grupo conocido como los 12 Apóstoles a comienzos de los años 90  y  de acuerdo con las 277 páginas de la resolución de captura de la fiscalía, abundan las pruebas para resolver su situación jurídica con una acusación que de paso a la fase de juicio.

Además  de lo investigado por la Fiscalía hay una prueba mucho  más reciente  que da cuenta de paramilitares en la hacienda La Carolina,  que no ha considerado el ente investigador y que ha sido documentado con  rigor   por el P. Javier Giraldo, S.J y publicado en  en su libro Fusil o Toga  Toga y Fusil, capítulo 10 con el título “Pasión y muerte de un denunciante en Colombia”

Se trata del  caso del  ex soldado del ejercito Oswaldo de Jesús Giraldo Yepes quien fue asesinado en la población de Yarumal el 2 de abril de 2005.  El, tal como lo conoció la fiscalía   inmediatamente después del crimen, y como lo consigna el P. Javier,  “El 1o  de abril de 2005 los paramilitares de la HACIENDA LA CAROLINA – mayúsculas del texto- llegaron a Yarumal muy decididos a llevarse a Oswaldo. Iban en una camioneta acompañados de un soldado de la base militar  que está instalada a pocos metros  de LA CAROLINA -mayúsculas del texto- y le rogaron que se fuera con ellos, ofreciéndole un salario de ochocientos mil pesos mensuales (…) Al día siguiente, 2 de abril,  llegaron nuevamente con la intensión de asesinarlo. Estuvieron merodeando el bar de su hermano donde él atendía para sobrevivir y aprovecharon un momento en que él respondía a una llamada telefónica por celular y en la puerta del bar le dispararon.”

El ex soldado Oswaldo había atestiguado en diversas ocasiones ante  la procuraduría y la Fiscalía  contra el general Rito Alejo del Río, contra el general  Martín Emilio Carreño  y contra otros oficiales del ejercito, por su relación con grupos paramilitares y muy especialmente por las “legalizaciones” de civiles asesinados haciéndolos pasar por guerrilleros,    cuando se desempeñó como soldado profesional en la Brigada 11 con sede en Montería y  la Brigada 17 con sede Urabá, entre otras. La respuesta de la  Fiscalía fue capturarlo a él por concierto para delinquir y absolver en su momento al general Del Río, valiéndose de una retractación extorsiva inducida por el entonces abogado del General  Del Río Dr. Orlando Perdomo, tal como lo muestra el P. Javier  el escrito citado. El Fiscal que decidió la absolución del General fue Luis Camilo Osorio.

Desde entonces diversas amistades y  distancias  parecen haberse sucedido. El ex fiscal Luis Camilo Osorio, que en su momento cerró dos procesos relacionados con los “12 Apostoles”,  figura  hoy como un miembro mas del  grupo de abogados de Santiago Uribe. Por su parte  la relación de Del Río  con con el ex presidente Uribe no parece haber corrido la misma suerte a juzgar por las  solicitud que hiciera  desde 2009, el nuevo  abogado  del general, de llamar a Uribe como testigo pues “el estuvo enterado de todo lo relacionado con la operación Génesis”.   La juez del caso decidió no aceptar a Uribe como testigo.

Bastaría a la Fiscalía leer con detenimiento el estudio y las conclusiones  del P. Javier para incorporar esta prueba y cotejarla con la información que hace parte de diversos procesos judiciales citados en él. Ya el CTI en alguno de los expedientes de donde fue testigo el ex soldado, había comprobado su pertenencia al ejército, los lugares en que había operado y las operaciones militares y paramilitares en las que participó y no dudó de su coherencia. Falta ver si avanza esta investigación más allá de los acuerdos que se puedan dar para resolver las rencillas de poderes.

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