Palestino de Siria: Dos veces refugiados, dos veces olvidados

3 Oct 2018

Por: José Angel Sanchez Rocamora y  Josep Garcia i Coll

“...en Siria nunca tuvimos problemas para trabajar, tampoco problemas con la salud ni con la educación. Al revés, nuestra situación era la misma que la de un ciudadano sirio con todos los derechos reconocidos y hasta teníamos una sección palestina en el ejército. Aquí en el Líbano no somos reconocidos ni como refugiados, actualmente no tenemos nada más que las ayudas de la UNRWA (la agencia de la ONU para los refugiados palestinos) y un futuro sin esperanza…” Brahim Kassab refugiado sirio-Palestino de Sabra y Chatila en Beirut, Líbano.

Desde que comenzara la guerra en Siria en el año 2011 hasta el día de hoy han huido alrededor de 6,3 millones de sirios, siendo esta cifra el mayor número de refugiados de un país en la actualidad. Gran parte de ellos han cruzado la frontera con el Líbano en busca de un futuro mejor y actualmente en el mismo hay alrededor de un millón de refugiados registrados (además de los que no están contabilizados), distribuidos en campos improvisados, asistidos por el ACNUR (UNHCR) o por ONG´s.

De los sirios que han huido 32.000 son palestinos y la gran mayoría de éstos proceden de Yarmouk, el campo de refugiados palestino más grande del mundo situado en la capital siria. Al llegar al Líbano han ido a vivir a Sabra y Chatila donde tenían familiares y referentes. De tal forma han pasado de un campo de refugiados en Siria a otro en el Líbano.

mujer palestina

Sin embargo, la situación que se han encontrado al llegar dista mucho de la que tenían en Yarmouk. Las violaciones de Derechos Humanos, el hacinamiento y la miseria son la orden del día en un país donde parte de la sociedad muestra rechazo a su condición de refugiados. En realidad, cualquier persona que vea su nuevo lugar de refugio podría entender que está más cerca de una crisis humanitaria que de un lugar de acogida para una persona que ha tenido que abandonar su tierra por culpa de la guerra.

Para poder entender la situación que están viviendo nos adentramos en los campos : entrevistamos, conocemos y compartimos más de un té con los residentes para poder mostrar lo que está pasando actualmente y lo que están viviendo las nuevas víctimas de la última guerra en Oriente Medio. Una guerra que ha causado que los palestinos sean revictimizados al haber tenido que huir por segunda vez en menos de un siglo.

Antes de conocer la situación en los campos de refugiados es importante comprender la situación del Líbano. La guerra civil y el conflicto con Israel han dejado un país en una situación de fragilidad en la que la paz depende para muchos de un equilibrio demográfico entre los tres principales grupos religiosos (chiitas, sunitas y cristianos). Este hecho parece ser clave en que la sociedad libanesa sea reacia a aceptar nuevos refugiados y el estado libanés no reconozca el estatus de refugiados a los sirios, ni tampoco a aquellos palestinos llegados al Líbano después de la crisis palestina, en 1948.

“… nosotros los palestinos vivíamos en Yarmouk, Damasco, la gran mayoría de nosotros éramos leales al régimen sirio, otros no, pero cuando la guerra comenzó se instaló la inseguridad, hasta que un día comenzaron los combates entre opositores y leales al régimen en medio de donde vivíamos. Fue entonces cuando la aviación rusa bombardeó nuestro campo de refugiados y tuvimos que huir por miedo a morir…” Ibrahim Kassab (Refugiado palestino en Chatila).

Después de salir por la carretera hacia el país vecino (no más de dos horas en coche separan Damasco de Beirut) al principio se encontraban con una frontera abierta y la disponibilidad de entrar sin más problema, hasta que en 2015 la situación cambió, puesto que Líbano endureció los requisitos de entrada. Fue entonces que apareció el negocio del paso de personas o tráfico de refugiados. Quienes cruzaron la frontera desde 2015 cuentan que el precio total del paso sale aproximadamente por unos 1.000 dólares. Aunque existe otra opción más directa que incluye pagar a un taxista que evite los checkpoints o tenga sobornados a los soldados para que no pidan papeles a sus pasajeros. Esta opción sale por 700 dólares y depende directamente de los contactos que uno tenga en Síria.

El mecanismo del paso de personas está establecido como si se tratara de un protocolo para realizar algún trámite. Primero pagas 200 dólares en la frontera a quién te va a cruzar a través de las montañas, después realizas una reserva de hotel en Beirut por 4 o 5 días o compras un vuelo hacia un país, por ejemplo, Emiratos Árabes Unidos, como prueba de que tu estancia en el Líbano es solo de paso. Cuando se han realizado todos estos trámites es posible cruzar sin problemas.

La gran mayoría de familias sirias se instalan en campos de refugiados improvisados asistidos por el ACNUR y las ONGs, pero para los palestinos sirios el referente son los campos de los palestinos, donde cuentan con la presencia de la UNRWA y la ayuda de familiares.

atardecer libano

Campo de refugiados de Sabra y Chatila

Al entrar en Sabra y Chatila, el campo más importante del Líbano, lo primero que uno ve son cientos de casas apiladas unas sobre otras con un pequeño espacio entre ellas. A simple vista se percibe el hacinamiento y el poco espacio donde tienen que sobrevivir los refugiados. En todo momento, bañando las destartaladas calles y a modo de banderines que cubren el cielo se extienden fotos de mártires de la resistencia palestina, que además dan publicidad a las facciones políticas palestinas.

No solo estamos hablando del limitado espacio para desarrollarse sino de que también lo urbano se basa en construcciones que han sido levantadas piso por piso a través de distintos años con materiales diversos sin ningún tipo de restricción más allá de la falta de superficie. Esto significa que, aparte de no haber ningún ordenamiento, las personas se han visto obligadas a construir sus casas según podían y cuando el presupuesto les alcanzaba, conformando un laberinto de construcciones caóticas que pareciera que pelean entre ellas por poder crecer hacia arriba.

agua

Escasez de agua y falta de suministro en el campo de refugiados palestino

A esto se le suma los problemas del país respecto a la falta de agua y luz. Los cortes de luz en Chatila pueden superar las 6 horas al día, lo cual condiciona la vida habitual de una familia ya que tiene que gastar un mínimo 55 dólares al mes en gasolina para poder tener un generador eléctrico. Lo mismo sucede con el agua, que sufre cortes habituales lo cual provoca que haya que comprar tanques de agua o, en el caso que no llegue el presupuesto, conseguirla embotellada. Recorriendo los callejones uno puede observar el drama de la precaria instalación eléctrica en los miles de cables estrangulados por tuberías de agua. Al seguirlos por las intrincadas calles es fácil encontrase flores atadas en memoria de una persona que ha muerto electrocutada intentando manipularlos para poder tener luz en su casa.

A pesar de las adversidades, la comida típica palestina no falta en las calles e inunda todo de olor y permite que la geografía urbana adquiera una imagen más parecida a un zoco árabe donde las relaciones sociales y comerciales están a la orden del día.

En la escala de clases sociales de este particular zoco, los comerciantes conforman la clase alta. Después y a modo de clase media están quienes sobreviven con las ayudas de la ONU y con pequeños trabajos precarios realizados fuera y dentro del campo que, por norma, y según atestiguan los propios palestinos, la mayoría de veces acaban no siendo remunerados o son remunerados por menos de lo acordado. Por último, la clase más baja corresponde a aquellas familias que viven exclusivamente de las ayudas de la UNRWA, que no tienen nadie en la familia que pueda trabajar o conseguir algún tipo de ingreso, dentro o fuera del campo, teniendo que pagar los altos precios de alquiler de casas en condiciones insalubres (alrededor de 300 dólares al mes).

comida

La Comida típica Palestina y los comercios conforman un zoco en las calles de Sabra

Continuando con el quehacer diario nos encontramos con uno de los problemas más graves que acusan: la salud. Las ayudas de la ONU solo cubren la mitad de lo que cuesta la atención sanitaria y en el Líbano la sanidad está totalmente privatizada. Brahim nos cuenta que si alguien en su familia necesitara asistencia médica importante no tendría ninguna duda en volver a Siria, donde la sanidad es totalmente gratuita, pese a los riesgos que esto pueda comportar por la guerra.

La pobreza para los palestinos en el Líbano no solo tiene que ver con los bajos ingresos económicos y la falta de servicios básicos como la salud, sino que está fuertemente ligada a que la sociedad de acogida impide su desarrollo y la conformación de una nueva vida digna a la espera de poder retornar. Así les sucede a los jóvenes, que sí disponen de educación primaria y secundaria en las escuelas de la UNRWA, pero después de ésta las oportunidades son escasas, por no decir nulas, y el aburrimiento se convierte en la pesadilla de quien ve transcurrir sus mejores años. “…el problema de los jóvenes es que al no tener nada que hacer acaban metiéndose en problemas de drogas o de armas…”, esta es una de las frases más repetida entre los mayores y los padres y madres desesperados por la falta de oportunidades.

Aunque la peor situación se la llevan las mujeres ya que aparte de toda la problemática antes descrita son dobles víctimas en una sociedad patriarcal tanto por la parte cultural, económica y social como por la inseguridad del propio campo de refugiados. Es por ello importante fijarse en un dato: la creciente inseguridad en las calles del campo de refugiados, que según cuentan los más mayores ha aumentado. Muchos de los crímenes van ligados al abuso sexual y la violencia de género, de los cuales las principales víctimas son las mujeres.

El control de Sabra y Chatila en teoría corresponde a las facciones políticas palestinas que tienen un consejo de seguridad propio donde discuten e imparten justicia sobre quien ha cometido un crimen. Pero este carece de los medios suficientes para frenar la creciente inseguridad y sobre todo para impartir una justicia imparcial. Legalmente las fuerzas militares libanesas no deberían de entrar en el campo de refugiados, pero sí lo hacen cuando tienen que detener a alguien que ha cometido algún crimen de extrema gravedad.

palestino libano

En definitiva, se respira impotencia y desesperación por parte de los refugiados sirio-palestinos en Líbano. Todos anhelan mejorar su situación y salir de los campos. “Mi sueño sería poder salir de aquí… poder por ejemplo visitar España y ver a mi hijo que está allí, después Arabia Saudí, para ir a la Meca, luego Palestina, la tierra de mis antepasados, y ya, por último, desearía poder volver a mi casa, en Yarmouk, en Siria.” (Um Fadi, refugiada palestina de Yarmouk en Chatila). Desgraciadamente para que los sueños de Um Fadi se puedan hacer realidad, la guerra debe terminar y Europa debe cambiar sus políticas para con los países y los refugiados de Oriente Medio.

“… si me preguntas por el futuro de los palestinos te diré con rabia, los presidentes árabes nos vendieron a los intereses de EEUU y los demás aliados de Israel. Te voy a poner un ejemplo: mientras bombardean Gaza, Egipto cierra las fronteras con Palestina, creo que con este gesto debería quedar todo claro al respecto…”. (Um Fadi)

Así es como los palestinos viven una diáspora provocada por una guerra en la que todos miran a otro lado y de la que directamente son responsables tanto Europa, como EEUU y las demás potencias árabes. Es decir, Europa y EEUU por permitir la ocupación israelí desde el inicio hasta el día de hoy y los países árabes por anteponer intereses económicos y geoestratégicos a las reivindicaciones del pueblo palestino.

palestinos

Yasir Arafat presente entre las sedes de las distintas facciones políticas palestinas

Al tener que haber huido y ya no estar en su tierra son expuestos a otras guerras también injustas y ligadas a intereses capitalistas donde se convierten en dobles víctimas, una por la ocupación de su tierra y otra por la nueva guerra que tienen que sufrir. Lo mismo le sucede al Líbano, que además de verse salpicado por la guerra en contra de la ocupación israelí y el éxodo Palestino, ahora también tiene que lidiar con el conflicto armado sirio y todas las consecuencias tanto humanitarias del mismo, como las referidas a la desestabilización de un estado ya de por si inestable como es el Líbano.

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