No será el año de la paz

Por Camilo De Las Casas

Santos pretende que este año sea la firma de los acuerdos para la solución del conflicto armado. Tal deseo se enfrenta a la realidad, más allá de la estrategia político electoral, en los que el Partido de la U, Cambio Radical, Liberal, y sectores conservadores pretenden asegurar el poder local con el lema de la paz, la constatación es otra. No soy adivinador, pero salvo que algo extraordinario suceda con el establecimiento, la situación podría ser a otro precio.Santos tiene en su manos el hacer posible ese anuncio si abiertamente asume su rol de jefe de Estado y comandante máximo de las Fuerzas Militares y policiales, si asume el derecho a la paz como sustento coherente  una politica hacia el fortalecimiento de la justicia y los derechos de las víctimas por encima del techo fiscal, así como, si toma la decisión de enfrentar el paramilitarismo de Estado.

Santos es fruto de aquella matriz ideologizada de la lucha contra el terrorismo, él mismo la usufructo siendo Ministro de Defensa. Tal bombardeo mediático e institucional gestado por Pastrana, que hoy pretende posar de demócrata en Venezuela, y desarrollado a profundidad por Uribe no ha sido resuelto por Santos. Su pretensión de darle contentillo a los Uribistas Ordeñistas con el Ministro Pinzón le ha salido costoso. Ni con Dios ni con el diablo. Eso lo percibe la gente de a pie y lo sabe explotar muy bien la extrema derecha, de la que pretende deslindarse el presidente. Poca ambientación de paz se respira porque la matriz que uso y que usa de lucha contra el terrorismo con la desnaturalización del alzado en armas no se ha modificado sustancialmente. Ambiente de paz no hay.El odio sigue enquistado contra los terroristas

Santos y Uribe son sustancialmente iguales en la concepción del Estado neoliberal, en la primarización de la economía y en la apertura a la inversión directa territorial para insertarnos en el mundo. El segundo es citadino, el primero es rural terrateniente, pero ambos apuestan por el modelo privatizador del territorio. En otras palabras: agronegocios,  operaciones extractivas, servicios ambientales, privatización del agua, obras de infraestructura para los socios comerciales. De los 28 puntos en salvedades o no discutidos con las FARC EP se encuentran asuntos de fondo sobre la tierra y los territorios en los que no hay acuerdo. ¿Cuándo se van a discutir? O ¿de qué manera se van a discutir y resolver?

Santos no ha cedido en aspectos metodológicos con ELN, desconoce lo propio de esta guerrilla, y eso ha imposibilitado abrir esa mesa de conversaciones. Esta situación condiciona los avances con las FARC EP. Para los movimientos rebeldes en armas no puede abordarse el tratamiento diferenciado para uno y otros ni en materia de justicia ni de refrendación..  Los plazos de convocatoria para el mecanismo de refrendación, él que sea, referendo o consulta popular, deben surtir una serie de trámites que en el tiempo no dan para el mes de octubre, como lo están pretendiendo los del Partido de la U. El temor que les asiste es que Uribe ya les ha tomado ventaja en las elecciones locales y la paz es un gancho electoral.

Viene lo más difícil. El ejército continúa desarrollando hostilidades saboteando el proceso de cese del fuego unilateral e indefinido, un riesgo militar y político para  la guerrilla de las FARC EP, que puede terminar mal si no se abre el cese bilateral, pero al lado del cese biltareal que ambientaría la paz el gobierno busca por todos los medios desarrollar una propuesta de justicia que desconoce las raíces del conflicto armado, que pretende el sometimiento y la delación sobre la base de una idea de una organización per se criminal más no altruista. Adicionalmente, continúa sosteniendo sin fundamentos fácticos, en muchos casos, y sin pruebas técnicas, y por simples derivaciones ideologizadas la atribución de crímenes de guerra o  imputaciones con montajes y descontextualizadas- Así difícilmente se abriría  un pronto acuerdo. YA las guerrillas han disertado sobre el papel del aparato judicial como medio de guerra, sobre la ausencia de imparcialidad y debido proceso del aparato judicial, y de la corrupción de la justicia. Así, las cosas las distancias son aún grandes.-LA matriz de la lucha contra el terrorismo hizo mella en el aparato judicial, exacerbo lo que ya venía desarrollándose en los manuales contra insurgentes, el aparato judicial se convirtió en aparato de guerra y esa realidad la conocen muy bien las víctimas de montajes, las perseguidas por sus ideas, o los encarcelados por el simple hecho de vivir en zonas de presencia guerrillera.

En Santos está la posibilidad de acelerar la solución del conflicto armado con las FARC EP y el ELN. Es una decisión política la de reconocer su naturaleza, su origen, su desarrollo y desde allí buscar salidas jurídicas conforme al derecho internacional y los derechos de las víctimas. Es una decisión política comprender que el fuero militar no es la salida para los militares responsables o incursos en crímenes de lesa humanidad. En Santos está la posibilidad de comprender que su contradictor no se alzó en armas para enriquecerse, para acumular o proteger riqueza, si no para intentar construir una democracia social con justicia, democracia que se encuentra aún con altos déficit en esta materia y en materia ambiental.

Santos debería ser un osado político. Esa osadía es reinvención del derecho, es una apuesta comunicativa y pedagógica novedosa, un cese bilateral del fuego, el desmonte del paramilitarismo, una desaceleración de medidas anti ambientales y una mini constituyente, en que estén incluso, los uribistas para construir un nuevo Pacto Político Socio Ambiental. No creo que eso sea posible de aquí a nueve meses.

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