Movimientos sociales de Brasil respaldan y exigen compromisos serios del gobierno de Rousseff

Foto: dw
Paola Estrada, Secretaria continental del ALBA e integrante del movimiento Consulta Popular
20 Ago 2015 

Si bien las manifestaciones adelantadas por la derecha sectores de la clase media y media alta de Brasil, persiste el descontento en diversos movimientos sociales por las actuales medidas de ajuste económico impulsadas por el Gobierno de Dilma Rousseff.  Según Paola Estrada, Secretaria continental del ALBA e integrante del movimiento Consulta Popular el gobierno debe dar muestras claras favorables a las exigencias de la clase trabajdora.

Estrada afirma que el actual gobierno brasilero enfrenta una aguda crisis en términos económicos, sociales y políticos. Hay bajos niveles de crecimiento que han llevado a la apropiación de políticas de ajuste fiscal, de acuerdo a modelos europeos neoliberales y que vulneran los derechos de sectores sociales, principalmente los trabajadores. Problemática que ha desplegado toda una ofensiva mediática contra el Partido de los Trabajadores en Brasil, liderada por sectores de la ultraderecha brasilera.

Estrada, asegura que la actual izquierda brasilera tiene distintas posiciones en relación con el actual gobierno, una parte impulsa alianzas con diversos sectores para impedir su salida y otra fracción, rechaza las políticas económicas neoliberales promovidas, alegando que éstas responden a las presiones de los sectores empresariales y desatienden las necesidades de las bases populares.

Salvamento a bancos, disminución de garantías laborales, reducción del papel del Estado y altos cobros en los servicios públicos, son algunas de las medidas que se pretenden imponer para salvar a Brasil de la crisis económica, pero que, de seguir siendo abanderadas por el gobierno, incrementarían la indignación de los sindicatos, movimientos sociales y diversos sectores que eligieron a Dilma Rousseff y que exigen el cumplimiento de su plan de gobierno.  

Según la analista y militante, lo más apropiado es que el gobierno se comprometa con las bases sociales, tanto organizadas como no organizadas y que cada día se ven menos orientadas, pues las movilizaciones van a continuar exigiendo cambios en la política actual de Rousseff en Brasil y proyectan construir un programa con puntos mínimos que permita articular luchas sociales para la unidad de distintos sectores, así como elegir una Constituyente que posibilite reformas políticas que reivindiquen a los sectores sociales brasileros.

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