La política que nos identifica

Foto: Time

Superandianda - @superandianda

4 Mar 2016

Si hay una expresión social que haya identificado a  la Colombia ilegal, violenta y narcotraficante, sin duda alguna, es el uribismo. El uribismo más que un pensamiento político, el cual a manera personal pongo en duda, es la expresión de esa Colombia que maltratada por la violencia, resulta agresiva y corrupta en su vivir diario.

Por estos días  muchos opinan sobre la campaña a la presidencia de EEUU de Donald Trump, los diferentes comentarios de los medios de comunicación colombianos, y de su público en general, son favorables en la manera que admiran una campaña que, según ellos, habla directamente y sin tapujos. Ese es el tipo de personaje que atrae al público colombiano, a pesar de no tener una propuesta profunda de cambio, vende, pero no vende ideas reales, vende escándalo, vende show; entonces deja de ser candidato para convertirse en una marca comercial que se –vende-.

Si echamos una mirada hacia la campaña que llevo a Álvaro Uribe Vélez a la presidencia de Colombia, en realidad el despliegue publicitario lo hicieron los medios de información, publicidad que aún sigue vigente. Le vendieron a Colombia un personaje bravo, de viejas costumbres, vulgar en su hablar, dispuesto a acabar el conflicto colombiano a juete y con los pantalones bien puestos: era el orden.

Es por eso que no sorprende, que aun con todo lo que enloda al uribismo, con capturas e investigaciones, existan simpatizantes dispuestos a defenderlo. Entiendo que defienden al capo de las telenovelas, a ese personaje que admiran los medios con cada grosería e inviabilidad que sus dogmáticas ideas expresan; defienden lo indefendible: al ladrón que se esconde, al asesino que huye, al muchacho que se cuela en la fila, al que se levanta de la silla con verraquera y al que se lustra los zapatos frente a la justicia.

Lejos quedo la estructurada oratoria. ¡Queremos figuras que representen lo que somos! los que los medios y el mercado nos dicen que somos, lo que miserablemente nos identifica: la violencia, la ilegalidad, el narcotráfico, el delito, la doble moral de las cosas, la justicia que se impone con fuerza  en los más “tontos”.

Si Álvaro Uribe Vélez representa esa Colombia que acomoda la justicia, que hace trampa y se justifica, que se persigna, peca y empata; Donald Trump representa ese  EEUU racista y discriminatorio.

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