La ONU ante la paz y el posconflicto en Colombia

Foto: Contagio Radio

Carolina Garzón Díaz (@E_vinna)

Esta semana se presenta en el Consejo de de Derechos Humanos de la ONU el Informe anual del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) sobre la situación en Colombia. Desde hace 18 años, cuando la Oficina se instaló en el país, el informe ha sido un insumo para sistematizar las violaciones de derechos humanos y un visor sobre la posición internacional ante la grave situación en materia de DDHH que vive Colombia. Por consiguiente, vale la pena rescatar tres temas sobre la paz y el posconflicto abordados en el Informe que fue presentado hace algunos días en Colombia, y que contribuyen al análisis de este escenario que se acerca:

En primer lugar el fin del conflicto armado y el derecho a la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas. Según la OACNUDH las violaciones de DDHH y las infracciones al DIH se siguen cometiendo en Colombia y superar esta situación es primordial para avanzar hacia la paz. Ante un escenario de posconflicto el informe señala que "Dar respuesta a las violaciones pasadas es una piedra angular en la construcción de un post-conflicto", esto significa garantizar los derechos de las víctimas a conocer la verdad sobre los hechos y los victimarios, superar la impunidad, ser reparados integralmente y tener la seguridad que no serán re-victimizadas. Esta es una responsabilidad del Estado colombiano. La OACNUDH insiste en la importancia de investigar las violaciones de DDHH presentes y pasadas abordando todos los niveles de responsabilidad e identificando los intereses que están detrás de esos crímenes.

Segundo, el Estado debe responder a la violencia de grupos post-desmovilización y prevenir la vinculación de jóvenes a estos grupos. Aunque la recomendación de la OACNUDH se orienta a los grupos paramilitares, su lectura se puede contemplar para el proceso de desmovilización de las guerrillas. El informe señala que los grupos que se formaron después de la desmovilización de los grupos paramilitares aún comenten graves crímenes y no han sido confrontados eficientemente, por lo que hace un llamado al Estado para combatir estas estructuras. Y va más allá cuando sostiene que el Estado debe maximizar las oportunidades económicas y de trabajo que les ofrezcan a los jóvenes alternativas viables para no unirse a los grupos criminales. Este es uno de los puntos centrales del proceso de desmovilización y la prevención de nuevos conflictos armados.

En tercer lugar, la OACNUDH sostiene que “Alcanzar una paz sostenible requerirá un esfuerzo sustancial para superar las desigualdades en el acceso a los derechos políticos y económicos y a los servicios públicos”. En esta frase el informe recoge la premisa de las víctimas, organizaciones sociales y de derechos humanos que comprenden que la obtención de la paz requiere más que el silenciamiento de las armas. La paz necesita de un goce efectivo de los derechos y entre ellos los derechos económicos, sociales y culturales como salud, educación, trabajo, alimentación, vestido, vivienda, agua, medio ambiente, protección de la familia y participación en la vida cultural. Un gran reto para el Estado social de derecho colombiano.

Definitivamente al firmar un acuerdo de paz no se superarán las causas estructurales de la violencia en el país, por lo que enfrentar estos tres temas requiere más que nunca del apoyo de la comunidad de internacional. Por tanto, el informe de la OACNUDH así como la permanencia  de la ONU y las misiones internacionales en el país, es tan importante en un escenario de posconflicto como lo ha sido en conflicto armado. No se puede abandonar a su suerte a un país que no sabe qué es vivir en paz.

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