¿Estamos locos presidente Santos?

Foto: Efraín Herrera - SIG

Por Abilio Peña  -  

31 Dic 2017

Seis razones para el realismo

El presidente Santos afirmó esta semana que Colombia es una sociedad enferma que sólo ve las noticias negativas. El adagio popular reza que "cada quien habla de la feria como le va en ella" y Santos, efectivamente, puede hablar de lo que ve, de lo que aprendió a ver desde muy niño y en función de lo cual gobierna. Una mirada rápida a algunas situaciones de la sociedad colombiana, ilustra la tensión entre optimismo barato  y algunas dosis de realismo.

  1. Sin duda es positiva la dejación de armas por parte de las FARC y las muy alentadoras  cifras del hospital militar sobre la reducción significativa  de militares heridos, sobre  la total suspensión de combates y sobre todas las muertes que se evitaron tras el acuerdo. Logros, sobre todo por la decisión de FARC que, a pesar de los incumplimientos persistió en la entrega de armas, sin condicionarla al cumplimiento de  acuerdos.

Este hecho histórico encarna una nueva posibilidad para la afirmación contundente de derechos desde la Acción Noviolenta. De este hecho se deriva, por ejemplo, que no se le sindique de “terroristas de las FARC” a los miembros de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó” que enfrentaron  con valentía el atentado contra  uno de sus  líderes inmovilizando y desarmando  a los paramilitares que perpetrarían el crimen.  Ellxs exigieron  del gobierno nacional presencia para hacer la entrega,  a la vista de todo el mundo . Sin duda,  la mejor noticia de éste fin de año, en perspectivas de esperanza luego del asesinato de más de 166  líderes sociales.

  1. El País de  Santos y el de las élites  se  oponen a la paz que lideró, no es el mismo que el de quienes  padecen el  incumplimientos de los acuerdos.

La energía eléctrica, acueductos, mejoras en carreteras que beneficiarían a campesinxs  de comunidades aledañas a las zonas veredales, hoy espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación en que se ubicó las FARC, no fue el esperado.

Y qué decir de los evidentes incumplimientos a la misma insurgencia: aún quedan cientos de presos en las cárceles sin que se les aplique la ley de amnistía; el Congreso de la República negó  las  dieciséis  curules para las víctimas; excluyó a  los terceros responsables de crímenes como empresarios políticos, medios de información, iglesias, de la obligación de comparecer ante los tribunales que habilitó el acuerdo de la Habana; excluyó a mandos militares de su responsabilidad en crímenes en que no se pruebe su conocimiento previo o participación directa; inhabilitó a defensorxs de derechos humanos para ejercer como magistrados de la Jurisdicción Especial de Paz,  JEP. 

La negativa del congreso  a estudiar una reforma de fondo al sistema electoral;   el nulo  avance en las escasas concesiones en el acuerdo sobre tierras, la esquizofrenia gubernamental en el tratamiento a la sustitución-erradicación de cultivos de hoja de coca, entre otras renegociaciones de lo ya ha acordado, hacen que el balance no sea el más alentador. El propio instituto Crok de Notre Dame señaló que  el porcentaje del cumplimiento a lo acordado es del 17%, dato que posibilita plurales interpretaciones. 

  1. Lxs más de  166 líderes sociales y los campesinos  asesinados en los últimos dos años, tampoco son buena noticia para  sus familiares y comunidades : Mario Castaño, Hernán Bedoya, en el Bajo Atrato,  Guillermo Artuz, Gonzalo Martínez,  Alexander José Padilla en Tierra Alta Córdoba,  José Jair Cortés y los más de 9 campesinos productores de hoja de coca en Tumaco, Héctor Mina, Falver Cerón, en el Cauca,  Liliana Ramírez en el Tolima, Eliécer Carvajal en Putumayo, Liliana Castaño en Medellín, Miguel Pérez en Tarazá Antioquia... Tantxs cada unx con un rostro, con  una historia de vida,  con una familia y comunidad  que hablarán, de buenas o malas noticias en este año
  1. Las ofensas y mentiras del propio alto  gobierno en relación con la masacre de campesinos  cultivadores de hoja de Coca en Tandil Tumaco, dan cuenta del talante ético  de las autoridades. Primero afirmaron que los responsables fueron las  disidencias  de las FARC, luego que los disparos venían del lado  en que se encontraban los campesinos  y después, cuando la policía atacó a la misión humanitaria  que verificaba el lugar de los hechos, afirmaron que ésta no informó de su desplazamiento a la zona. Todas quedaron  desmentidas en reunión con el vicepresidente Naranjo  en Tumaco y por las investigaciones contra altos mandos de la policía antinarcóticos que están implicados. ( Ver)

Pero estas mentiras se volvieron ofensas a las víctimas  cuando el ministro de defensa señala consuma indolencia y machismo que los líderes sociales son asesinados por líos de linderos y de "faldas".  Ese tratamiento a las  víctimas, el engaño desde el más alto nivel, marca sin duda la visión de quienes padecieron, fueron testigos, verificaron o se solidarizaron con quienes sufrieron estos hechos.

  1. Y qué decir de la ética de las élites nacionales y de la justicia Colombiana que debió investigar, no por su iniciativa, sino por presión de los Estados Unidos y coaliciones internacionales de medios escándalos como  los papeles de Panamá y los llamados “Paradise Papers” que evidenciaron las inversiones de periodistas, negociadores de Paz, empresarios, políticos,  miembros del gobierno en paraísos fiscales. También el escándalo de los sobornos y financiación de campañas de la brasilera Odebrecht en la que aparecen implicadas las campañas de Santos que lo llevó a la presidencia y la de Zuluaga, su principal opositor por el Centro Democrático. Pero también el escándalo de la compraventa de absoluciones a parapolíticos  nada más ni nada menos que desde la Corte Suprema de Justicia, o desde la misma Corte Constitucional. Esa ética del poder hace que las miradas sobre la administración de justicia, sobre el sistema electoral no sean tan optimistas.
  1. Mas  si  nos detenemos  en  el hambre, la pobreza urbana y rural, la concentración de la tierra,  las reformas que  se proponen  al sistema de seguridad social, las noticias no son alentadoras. Colombia es uno de los países más desiguales del mundo,  el segundo país  con más pobreza extrema de América Latina y  el país con mayor desplazamiento forzado en el mundo. En el caso del pacífico colombiano, la pobreza extrema es superior al 80%.

¿Verán con buenos ojos la situación del país los millares de víctimas de asesinatos, desapariciones, amenazas,  desplazamientos, de la concentración de tierras, del incumplimiento de acuerdos,  del modelo socioeconómico que defiende el presidente Santos? ¿Dónde buscar la salud y la enfermedad mental de nuestro país?.

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