“Nuestros muertos nos unen, todos tienen una historia”

Fotos: Contagio Radio
28 Dic 2015

“Sigamos luchando para que esto no quede en la impunidad, que se haga justicia y que esto no se vuelva a repetir”, fueron las palabras de las familias que en el municipio de Restrepo, Meta, a 17 kilómetros de la ciudad de Villavicencio, recibieron los restos óseos de 29 de sus parientes que fueron inhumados en condición de no identificados y reportados por el Ejército Nacional como muertos en combate.

Luego de decadas sin saber de sus familiares, parientes reciben los restos de sus hijos, hermanos, padres, hermanas. Restrepo meta

Este acto público de responsabilidad por parte del Estado colombiano, se adelantó en el marco de los acuerdos pactados entre el Gobierno y las FARC-EP el pasado mes de octubre, con el fin de aliviar el sufrimiento de las familias de personas desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto armado, a través de la puesta en marcha de acciones humanitarias inmediatas de búsqueda, ubicación, identificación y entrega digna de restos.

El día anterior del evento las familias confirmaron que aquellos restos que les entregaban correspondían a los de los cuerpos de quienes desde hacía décadas no tenían noticia, a los de los hijos, padres, hermanos, tías y madres que desaparecieron mientras se bañaban en el río o buscaban un empleo para mejorar sus condiciones de vida. Algunos de los familiares se desmayaron y otros lloraron, se enfrentaron a la mezcla contradictoria de la tranquilidad de encontrar a sus parientes y la tristeza de que estuvieran sin vida, “mi hijo no tenía sino 19 años él se fue a trabajar y nunca más apareció, (…) yo sé que mi hijo fue un falso positivo, la forense me dijo tenía 17 tiros y que todos fueron en tejido blando”, manifestó una de las madres.  

Entrega de restos óseos, Restrepo meta

Luego de identificar los restos, las familias se reunieron para ultimar los detalles del acto público de entrega. Una instalación de flores rojas y blancas junto con 29 girasoles y velas encendidas frente a los ataúdes de sus parientes, simbolizaría la paz, el amor y la esperanza con la que estas familias buscan dignificar los nombres y las historias de quienes fueron inhumados sin ningún tipo de protocolo. “Tú no has muerto para nosotros porque sigues vivo en nuestros corazones”, escribió Dora Alicia González al lado de la fotografía de Carlos Hernández Vargas, quien era su esposo cuando fue desaparecido por efectivos militares en Vista Hermosa, Meta.

Entrega-de-restos-oseos-2Otros familiares también con cartulinas y fotos de las víctimas narraron parte de la vida de sus parientes con quienes se reencontraron tras años de larga espera, “dejaste dos hijos muy lindos (…) me hubiese gustado compartir contigo (…) sentimos rabia porque no tenemos certeza cómo moriste” escribió la familia de José Rubiel Betancour. “¿Cómo el Estado nos va a reparar nuestra perdida?”, anotó la madre de Luz Dary Romero, mientras otras manifestaron “queremos que haya paz para nuestros hijos (…) no más niños en la guerra (…) exigimos el derecho a la verdad porque las personas no identificadas tienen historia”.

Familiar prepara un cartel que llevará a la entrega del los restos de su hijo

Flor Mejía, vio por última vez a su hijo cuando tenía 15 años, él había decidido irse a San José del Guaviare pese a las suplicas de su madre para que no lo hiciera. Las llamadas de José Ignacio Mejía eran ocasionales, pero se mantenían en comunicación. Tiempo después Flor se alertó al no volver a escuchar la voz de su hijo. En 2014 le notificaron que José estaba muerto y en noviembre le entregaron los restos óseos en la ciudad de Ibagué. “Yo demandé porque no sé quién ni dónde mataron a mi hijo (…) ya mi hijo no se recupera con nada pero yo quiero que me reparen (…) él era un muchacho trabajador, sano y muy buena persona (…) yo le exijo al Estado cordura, que piense lo que está haciendo, porque se está llevando por delante a los hijos de los más pobres”. Flor hace parte de las primeras 79 familias a las que les entregaron los restos óseos de sus parientes en 2014, “a mí me volvió el alma al cuerpo otra vez  (…) primero sentí incertidumbre y dolor, pero ahorita así esté muerto ya lo tengo conmigo y puedo irlo a visitar las veces que yo quiera”.  

“En 2012 La Fiscalía me dijo que tenía su cuerpo, que había sido hallado sepultado como NN en Granada Meta” narró Luz Marina Ávila, madre de Alexis Castillo, joven campesino perteneciente a la JUCO y padre de 2 niñas, que desapareció en 2003. El 27 de marzo de 2010 fue su exhumación, pero Luz Marina sigue sin comprender “por qué le hicieron esto” pide “que haya verdad y justicia, que las personas que lo hicieron paguen”.

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Dora Alicia Gonzales relató cómo en 2006 desaparecieron a su esposo en la vereda Santo Domingo jurisdicción de Vista Hermosa, Meta mientras se bañaban en el río. “Entró el Ejército el 1º de enero, nos estábamos bañando en un caño (…) ahí lo cogieron y se lo llevaron para el monte, el 2 de enero yo fui hasta donde lo tenían, me dijeron que no lo podía ver, el 3 de enero lo sacaron al pueblo y dijeron que lo iban a sacar para Bogotá, para La Picota (…) llegaron a la casa y me dijeron que lo iban a soltar, después dijeron que se lo iban a llevar para que firmara unos papeles que constara que no lo habían maltratado”. Luego de ello su esposo junto con otros campesinos que también eran custodiados por las FFMM, fueron conducidos hasta un lugar al que los familiares no pudieron acceder pues los militares los amenazaron. Cuando Dora se dirigió ante las autoridades municipales de Vista Hermosa para preguntar por su esposo, le informaron que los militares lo habían soltado, pero lo cierto es que él nunca llegó a su casa.

Luego de decadas sin saber de sus familiares, parientes reciben los restos de sus hijos, hermanos, padres, hermanas. Restrepo meta

Al drama de esta mujer se suma la desaparición de su hijo Germán González, que a sus 13 años fue enviado a Mapiripán para evitar que fuera reclutado, pero el esfuerzo fue en vano, Germán  no logró escapar de la sombra de la guerra. Desde 1995 Dora no conoce su paradero y lo que más desea es que el nombre de hijo sea reivindicado, “ellos matan a la gente y lo que dicen es que eran guerrilleros o paramilitares o que los mataron en combate y eso es una gran mentira porque ellos eran trabajadores (…) no se justifica que esto siga pasando (…) que entreguen los cuerpos hace que uno tenga un poquito de descanso en medio de tanta injusticia (…) yo lo que exijo es que haya justicia, que castiguen a esas personas porque ellas no debieron haber hecho lo que hicieron, no debieron matar a un pocotón de gente sólo por quedar bien”.

Luego de decadas sin saber de sus familiares, parientes reciben los restos de sus hijos, hermanos, padres, hermanas. Restrepo meta

Otra de las víctimas aseguró que el cuerpo de su hermano fue hallado en el cementerio de Vista Hermosa, Meta, tras haber desaparecido en 1999 a la edad de 17 años, la última noticia que tuvo de él era que había ido a trabajar con madera, pero días después se enteró por una emisora de Granada que había muerto. Ahora “se siente descanso, porque sabemos que está en un sólo sitio y nos podemos reunir para ir a visitarlo”, ella insiste en que las víctimas deben denunciar “porque la autoridad cojea, pero saldrán los responsables de las muchas más fosas comunes que están por encontrarse”.  

Luego de decadas sin saber de sus familiares, parientes reciben los restos de sus hijos, hermanos, padres, hermanas. Restrepo meta

En el acto público las familias pasaron al frente para ofrendar los nombres y fotografías de sus parientes, varias mujeres se quedaron sentadas llorando, recordando quizá cada uno de los momentos vividos con el dolor más profundo y la dignidad más valerosa en sus corazones. Los abrazos de condolencia entre los familiares no se hicieron esperar, afectos que reafirmaban los lazos de solidaridad que han tejido y que pretenden superar las lágrimas contenidas por la incertidumbre de  décadas y que ahora brotan para reclamar justicia y verdad.

Luego de decadas sin saber de sus familiares, parientes reciben los restos de sus hijos, hermanos, padres, hermanas. Restrepo meta

Ante las balas que cercenaron las vidas de sus familiares, las víctimas encendieron una vela, con la luz reafirmaron la esperanza de lograr dignificar la memoria de quienes fueron sepultados sin nombre, de aquellos a los que les pretendieron borrar su historia. Con el acompañamiento de los sacerdotes Henry Ramírez misionero claretiano y de Alberto Franco de la ‘Comisión Intereclesial de Justicia y  Paz’, los asistentes, algunos con los ojos cerrados, elevaron plegarias exigiendo verdad, reparación e investigación en los casos de sus parientes. “Este escenario doloroso y esperanzador, es una mezcla contradictoria, un momento de reflexión y mirada profunda para reconocer las consecuencias de la guerra (…) representa la posibilidad de obtener respuestas para enfrentar la desgracia y ver la esperanza”, manifestó el padre Franco durante su intervención.  

Luego de decadas sin saber de sus familiares, parientes reciben los restos de sus hijos, hermanos, padres, hermanas. Restrepo meta

No entendemos porque se fueron sin un adiós, sin un por qué” manifestaron las familias que ante el dolor de que ya no estén sus parientes, sienten tranquilidad por tenerlos en un lugar para ir a elevar sus oraciones. Sin embargo, persiste en ellas la angustia de no saber quién acabó con las vidas de sus parientes y sobre todo por qué, “seguimos adelante esperando reparación y acompañamiento” y que se continúe con el proceso de búsqueda de las personas desaparecidas.

Luego de decadas sin saber de sus familiares, parientes reciben los restos de sus hijos, hermanos, padres, hermanas. Restrepo meta

Las víctimas agradecieron a las organizaciones defensoras de derechos humanos que les han brindado acompañamiento jurídico y psicosocial, como el ‘Colectivo Orlando Fals Borda’, “nuestra mano, nuestra guía para emprender este camino hacia la verdad”. Cerraron su intervención manifestando la satisfacción de sepultar dignamente a sus familiares y la importancia de que se esclarezca la verdad.

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Por su parte, Jorge Perdomo Vicefiscal General de la Nación aseveró que este proceso de búsqueda, identificación y entrega digna de restos fue el resultado del trabajo conjunto con el Instituto de Medicina Legal y la Policía Judicial como parte del compromiso de no repetición que asumen estas instituciones con las familias de personas desaparecidas, “una muestra de la intención de reconstruir confianza para la dignificación de las víctimas y la reconciliación nacional (…) la paz es de los colombianos, de las víctimas, aunque nada llenará el vacio de sus seres queridos”, concluyó Perdomo.   

Luego de decadas sin saber de sus familiares, parientes reciben los restos de sus hijos, hermanos, padres, hermanas. Restrepo meta

Vicefiscal Jorge Perdomo

Paula Gaviria, actual directora de la ‘Unidad de Atención y Reparación Integral a las Víctimas’ manifestó su admiración a las familias por su persistencia en la búsqueda de verdad,  “han hecho que el Estado comprenda que ésta es fundamental para un proceso de paz (…) la desaparición forzada debe dolernos a todos (…) bajo ninguna circunstancia es tolerable este crimen” mientras que  Sergio Jaramillo, Alto Comisionado para la Paz insistió en que “es necesario saber qué pasó y quiénes son los responsables”.  

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“Seguimos a la espera de saber la verdad de los hechos, exigimos al Estado justicia, que el nombre de nuestras familias sea desmanchado”, concluyeron las víctimas a quienes les queda pendiente la muestra de voluntad política de la institucionalidad colombiana para lograr ser restituidas y que los directos responsables de la desaparición y muerte de sus parientes sean sancionados.

familiares encienden luces a sus parientes

Gracias a la persistencia de sus familias, aquellas personas inhumadas sin identificar han comenzado a recobrar su dignidad, a ellas el padre Alberto Franco, les reconoció “la clave para enseñarnos a construir un país distinto”, en el que sólo será posible hablar de perdón cuando se esclarezca la verdad y se reconozcan “las responsabilidades por acción u omisión de quienes han provocado la guerra para que otros la peleen”.  

Padre Alberto Franco

Padre Alberto Franco

Durante todos estos años de búsqueda no son pocos los que han ido “cementerio tras cementerio, trocha tras trocha, para identificar aquellos huesos secos que han plagado los suelos de toda Colombia, y que son miles de miles” como asegura el sacerdote Henry Ramírez,  “más que números, tienen nombres, tienen una identidad (…) éste es un crimen que no hemos sancionado moralmente como debía ser (…) todos debemos asumir la tarea de dignificar a quienes han muerto y de enterrarlos dignamente” sin importar las decisiones que hayan tomado a lo largo de su vida”.

Luego de decadas sin saber de sus familiares, parientes reciben los restos de sus hijos, hermanos, padres, hermanas. Restrepo meta

Padre Henry Ramírez

Esta acción de dignificación concluyó con un acción simbólica en la que las víctimas entregaron una vela encendida a quienes ellas creen pueden cooperar para acabar con la impunidad que ha rodeado las muertes e inhumaciones de sus familiares. Bajo las sillas del Alto Comisionado y el Vicefiscal se acumularon varias, las familias los llamaron a comprometerse con la búsqueda de verdad, justicia y reparación.

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De acuerdo con la Fiscalía, para 2013 habían reportadas 20.453 personas inhumadas en condición de no identificadas en distintos cementerios municipales, 2.292 en Villavicencio, Vista Hermosa, La Macarena, Granada y San José del Guaviare. De éstas, 1.492 fueron reportadas como muertas en combate. 830 restos mortales se han identificado y ubicado a 260 familias, a 108 de ellas les han entregado los restos óseos de las víctimas en los últimos 5 años.

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Según investigaciones adelantadas por el ‘Colectivo Sociojurídico Orlando Fals Borda’ al ritmo actual harían falta cerca de 144 años para entregar la totalidad de los cuerpos hallados. Frente a los avances en materia jurídica se registran procesos penales en curso que vinculan directamente a 50 militares, en 15 casos fallados las condenas han favorecido a las familias y 6 de ellas han señalado la responsabilidad del Estado en las ejecuciones. Se estima que 3 de estos casos serán presentados a instancias internacionales.

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Luego de los actos protocolarios, las familias recibieron los féretros, algunas se dirigieron a sus lugares de destino para sepultar dignamente a sus víctimas en compañía de amigos y parientes, otras los llevaron al cementerio municipal de Villavicencio para cerrar el ciclo de búsqueda, desesperación e incertidumbre e iniciar su proceso de duelo, continuando en la exigencia de que se esclarezca la verdad, haya una restitución efectiva y nunca más se repitan estos hechos.

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