Entre las cruzadas de occidente y oriente

Foto: EFE

Por Camilo De Las Casas - @CamilodCasas 

23 Nov 2015

Son repudiables los hechos de la semana anterior en París, 130 muertos, más de 200 heridos, de los que 90 permanecen en estado de gravedad y merecen sus victimas toda nuestra solidaridad. Lo que sucedió es la manifestación de un mar profundo de inequidades, de ocupaciones, de exclusiones, de imposiciones y de la irracionalidad en el occidente dominante y en el oriente dominante.

En ambos casos el terror y el terrorismo ha sido la reacción. Mucha más tradición en occidente. La reciente respuesta francesa con más de 10 bombardeos en Siria en donde el Estado Islámico, EI, o Estado Islámico en Iraq y al Sham, ISIS, sigla en inglés ,ha logrado constituir un control territorial en el que habitan cerca de 5 millones de personas, ha sido su objetivo cortoplazista. Estos bombardeos se suman a los más de 8000 realizados desde que el EI fue declarado el objetivo de occidente. La amenaza de IE se amplió como era de esperarse ampliarse Italia, Bélgica, Gran Bretaña, Indonesia, Estados Unidos

El Occidente imperial ha ido al Cercano Oriente por el petróleo, por el gas, hoy parte de esa riqueza en poder territorial de IE, y en otras partes de Siria e Irak. Así sucedió con Irak y Afganistán desde 2001, cuando la supuesta guerra contra el terrorismo musulmán se volvió el objetivo de la “democracia” occidental. Los atentados contra las torres Gemelas en New York, fueron interpretados como una expresión fanática de la venganza de oriente religioso musulmán contra occidente cristiano. Y así, como todo es un negocio, bajo el pretexto de prevenir una guerra con uso de armas químicas, las que nunca se encontraron, se ocupó a Irak y se derrumbó y aniquiló a Sadam Hussein. El que antes era el amigo de los Estados Unidos. Así se invadió a Afganistán para enfrentar a los Talibanes, entre ellos Osama, su anterior amigo.

Desde ese septiembre, hace 14 anos, hasta hoy, como la guerra es un juego de la economía, con nuevas estrategias de guerra de tecnología de punta, lanzaron drones sobre Pakistán, Yemen y Somalía. Por supuesto, países con una tradición Musulmana. Actuaciones con el más absoluto silencio de la comunidad internacional, ataques silenciados o como parte de la costumbre en Occidente. La Libia, también Musulmana, fue ocupada con una zona de exclusión aérea derrocando a Gadafi.

Para esos mismos propósitos de “democracias de negocios”, valiéndose de una cruzada contra el terrorismo, como lo reconoce Hillary Clinton, financiaron a los rebeldes de muy mala manera para lograr destruir el régimen del Asad en Siria, y poco a poco, dieron origen al movimiento armado del Estado Islámico. El EI contó con el consentimiento del ultra conservador, muy conocido en Colombia por su apoyo a Álvaro Uribe Vélez, Jhon MaCain. El republicano se reunió con el hoy número uno del EI, Ibrahim al Sadri, al que calificó de un rebelde moderado.

Así fue con Osama Bim Laden y Al Qaeda, con el dictador Manuel Antonio Noriega, Jorge Rafael Videla, y Agusto Pinochet. Siempre vistos con buenos ojos, mientras les servían, quizás puede suceder con Uribe. Esa es la política de Occidente. Lo cierto es que las relaciones con Oriente han sido de amores y odios, de ocupaciones y de seducciones, hoy siendo más evidentes, y detrás de los fantasmas y la imagología del terrorismo, los negocios.

Todo esto se olvida, como la colonización francesa de Medio Oriente y norte de África. Se olvida un pasado reciente, del siglo pasado. En octubre de 1961, en el mismo París, entre 150 y 190 musulmanes franceses argelinos, fueron asesinados por protestar contra el toque de queda ordenado por la policía contra esa población. En mayo de 1945, los franceses asesinaron un promedio de 30 mil argelinos en una de sus ocupaciones y entre 1954 y 1963 los galos asesinaron a más de un millón de argelinos. Ellos musulmanes

Sobre esa base se asume que al terror hay que responder con más terror. El machismo a la nn potencia, la prepotencia, la ira santa, contra la contra la otra ira. Pues tan repudiable es lo que desencadena los franceses y sus aliados, como las actuaciones del IE.

En el olvido, los que cosechan tienen nombres propios, las empresas armamentistas, que tienen que usar sus armas viejas y ensayar las nuevas; ganan el espíritu bélico de los poderosos que se inocula por el miedo en los ciudadanos. En el fondo gana el miedo, gana Marine Le Pen en Francia y los Republicanos en Estados Unidos. Gana la xenofobia que pide expulsión de los refugiados sirios y gana el EI que trata de traicioneros contra Ala, a los que abandonaron Siria, pues disentir del Estado que hay que reconquistar de Oriente Medio hasta el sur de Espana, el Califato. Gana ese Dios del Mercado de la guerra, que occidente ha confeccionado tan calculadamente. Ganan esos ciudadanos que proyectan una sociedad pura en occidente, donde toleran esos otros, a los cuales les dan la ciudadanía como los árabes, los musulmanes, sin conceder en realidad igualdad de derechos. Ganan esos musulmanes, que quiere volver al Califato, que vieron en el ataque Ruso en el territorio de EI a su enemigo por lo que en venganza derribaron un avión de ese país con 200 ocupantes. Esos mismos musulmanes ocupados y excluidos en la Francia de la democracia, hoy atacan, porque hay burla de su religión, por que Francia ha liderado los bombardeos en su territorio. Hoy atacan porque siguen teniendo una memoria integrista, totalizante de lo musulman, tan integrista como ha sido Occidente.

La única manera quizás de desembarazarnos de estas lógicas de terror, suponen una superación del temor, y una reacción de indignación colectiva, que podría desarrollarse a propósito de la COP21 en Francia. El movimiento ambiental ha convocado a una gran marcha y a una serie de acciones frente a las poderosas potencias,que se siguen burlando de la humanidad, que no han asumido un compromiso auténtico y transparente con el cambio climático. Una oportunidad para intentar conmover la gran insensbilidad humana, frente a la crisis del planeta, la necesidad del respeto pluricultural y de los territorios, todo bajo un No a la Guerra.

Solo un movimiento integral de ambiente, de género, de respeto religioso, de economía social como parte de una plataforma de un No a la Guerra en sus múltiples expresiones puede evitar esa nueva fase de intervencionismo y militarización por la economía, y de miedo en las almas. . Solo en los habitantes del planeta con otro poder nacido de la fraternidad de la guerra el amor, y del amor lo sublime, y esa guerra, si se quiere llamar, si es santa, es posible evitar la repetición de una serie de tragedias anunciadas, las del planeta y las de Occidente contra Oriente. Por lo menos esa guerra santa es la de la esperanza. ?Entenderemos?

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