¡Démonos aplausos, todo va bien!

Foto:   Juan Manuel Santos y Federica Mogherini - Unión Europea

Por: Vicente Vallies

2 Jun 2018

El 31 de mayo en Bruselas, asistí a la mejor representación teatral de “te quiero y yo a ti” entre el Presidente de la República de Colombia Juan Manuel Santos y Federica Mogherini, la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad.

Durante más de 1 hora estuvieron contando lo excelente que son cada uno, y parecía que el proceso de paz fue gracias única y exclusivamente al presidente Santos. Se olvidaron que un proceso de paz es entre por lo menos 2 actores y que las 2 partes son importantes tanto la una como la otra, y eso a pesar de la presencia en primera línea de Benkos Biohó – que estuvo también presente durante las negociaciones siendo comandante de las FARC - observándoles. Está claro que sin la voluntad y determinación del presidente Santos no hubiera habido proceso de paz, pero al igual no habría habido proceso, sin un compromiso claro de la guerrilla de las FARC y de sus líderes que tuvieron que lidiar con dificultades, desacuerdos, tensiones internas – al igual que el presidente Santos tuvo que luchar contra detractores en el seno de su gobierno.

Por ello quisiera agradecer a Dag Nylander que fue el primero en reconocer – en una segunda mesa,  una vez que el presidente Santos y la señora Mogherini habían salido del escenario – el “enorme coraje” que habían tenido las FARC y no sólo a la hora de sentarse en una mesa de negociación sino todavía más, por haber dejado las armas a pesar de los serios problemas en la implementación de los acuerdos. Dag Nylander acompañó por parte de Noruega la mesa de negociación durante estos 6 años y habla con conocimiento de causa.

Uno esperaría que en un evento donde se quiere hablar de lecciones aprendidas también se hablaría de las cosas que no funcionan, para justamente aprender. En ajedrez – y la política es un gran tablero de ajedrez – está claro que se aprende más de los errores que de las victorias. Hablar de lo que no va, no es, no significa estar en contra del proceso o no reconocer el gran valor de este, o la labor realizada por el presidente Santos, su equipo, los líderes de las FARC y sus equipos, Noruega, Cuba, la comunidad internacional, etc. Hablar de lo que no va es no tapar el sol con un dedo, es nombrar las cosas como son, aprender de los errores y buscar soluciones hacia el futuro. Hablar de un proceso de paz no debería parecerse a una campaña publicitaria para vender un producto, no debería parecerse a una campaña electoral.

Fue sorprendente – por no decir indignante – que Federica Mogherini no mencionara la grave situación de las personas defensoras de derechos humanos cuando la Unión Europea asegura que los Derechos Humanos están en el centro de su acción exterior. Acompañar a un amigo – eso si lo repitió varias veces en su intervención – es también decirle lo que hace mal, no sólo darle palmaditas en la espalda. Recordamos que según la propia defensoría nacional del pueblo – institución estatal colombiana – entre enero 2016 y 27 de febrero del 2018 fueron asesinadas 282 personas que defendían derechos humanos, más de 10 personas al mes, y es una cifra que está en aumento. Y más sorprendente – por no decir más indignante – la respuesta del presidente Santos a una pregunta del público sobre estos asesinatos. Su gran respuesta fue “condenamos estos asesinatos” ¡Menos mal! ¿Acaso un presidente podría no condenar asesinatos?; Pero sobre la responsabilidad del Estado en esa situación comentó que él ha creado la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad (CNGS) que preside y que funciona. Ante esto primero tocaría puntilizar  que no es que él ha creado la Comisión sino que es una nueva institución creada por los acuerdos de paz, otra muestra de un personalismo exagerado. Y además, ¿acaso la creación de una nueva institución es un logro de por sí?. La CNGS lleva ya en funcionamiento 1 año y 4 meses y no se ha modificado la situación, no han mejorado las garantías para la labor de defensa de los derechos humanos, por el contrario. De las visitas a los territorios surge la conclusión que casi nunca la CNGS se ha reunido en su conjunto con las comunidades en las regiones, en los territorios. Parece que en su seno se desgastan en debates sobre conceptualización del fenómeno paramilitar, si existen o no. La CNGS anunció planes pilotos, que varias autoridades regionales no conocen y que según las poblaciones afectadas no han tenido resultados. Mientras tanto siguen matando a la gente, pero es hora de darnos palmaditas en la espalda, y decir al mundo lo bien que lo hemos hecho y lo bien que lo hacemos.

Con aire de triunfalismo el Presidente Santos añade “hemos resuelto con la fiscalía 40% de los casos”. Lo que no dice es cómo valoran que los casos están resueltos, efectivamente con las propias cifras de la fiscalía un informe reciente del Observatorio para la Protección de Defensores revela que en solo un 5,5% de los casos de asesinatos a persona defensoras entre 2016 y 2018 existe una sentencia condenatoria. Un caso está esclarecido cuando la justicia dicta una sentencia condenatoria, mientras no hay sentencia hay impunidad. O ¿acaso la fiscalía es también jueza y decide sobre sus propias acusaciones? Esto, sin mencionar que en ninguna de estas sentencias se conoce a los autores intelectuales  y que sólo se ha hecho justicia condenando al gatillero; sin hablar de que no se mencionan los asesinatos de los años anteriores; sin decir que la tasa de sentencias por amenazas y demás ataques contra personas defensoras es casi nula. En fin, nada que permita un aire de triunfalismo.

Y como ñapa; sobra decir que no fueron mencionados en ningún momento los grupos paramilitares, sobre todo no hablemos de los testimonios de las comunidades sobre hechos de convivencia entre miembros de la fuerza pública con estos grupos; sería de mal gusto en una fiesta en casa.

En conclusión, aplaudo sinceramente al presidente Santos y a las FARC por su persistencia en la búsqueda de una salida negociada a su conflicto armado (ojala lo mismo ocurra con el ELN); aplaudo sinceramente a la comunidad internacional que acompañó y acompaña todo el proceso; aplaudo ante todo la insistencia y persistencia de las organizaciones y movimientos sociales que desde hace décadas gritan para la salida negociada al conflicto armado; pero no puedo dejar de decir que el gobierno colombiano no cumple con sus obligaciones internacionales en cuanto a garantías para personas defensoras, y que la UE no hace todo lo posible para que esta situación cambie, utilizando sus mecanismos y dejando el silencio y el aplauso de lado un rato.

Espero como lo dijeron en este evento, que este proceso sea irrevocable e irreversible, y espero sobre todo, que se tome en serio su implementación.


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