De Laudato Si a Santos

Foto: Presidencia Colombia

Por Camilo De Las Casas 

30 Jun 2015 

El modelo económico, que produce un determinado tipo de sujeto consumista, que limita la capacidad de los sistemas de protección internacional, que define el acabamiento acelerado de las fuentes de vida, que subordina al Estado nación, que homogeniza, que descarta es el que produce y reproduce la injusticia social y ambiental. Es para mi la síntesis del diagóstico de Francisco en su Encíclica Laudato Si

Debo confesar que poco o nada del pensamiento de las iglesias había leído recientemente. AL observar la cantidad de referencias a Francisco y su encíclica Laudato Si, no tuve más remedio que buscarla. ¿Qué secreto tiene la misma? ¿Un refrito mejor contado?. ¿Qué había hecho que agnósticos, ateos, ambientalistas se refirieran a ella?

Me encontré con un texto sencillo, que hace alusión a Francisco de Asís, para mí el único y verdadero cristiano explícito y porque no decir revolucionario, que cuestionó hasta el poder de la iglesia católica; lista a la que se suman, en algunos aspectos, Camilo Torres y Oscar Romero. Seguro que existen mujeres, con ese mismo talante, opacadas por el patriarcalismo de la iglesia católica, razón, por la que también debo sostener que me aparto de algunas de las conclusiones de la Encíclica, las alusiones al comunismo y las omisiones al capitalismo.

La apuesta por una ecología integral que plantea Francisco asume la interrelación de la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior como principios. Ninguna protección sobre la casa común, sobre los ecosistemas y la riqueza biológica, las aguas, los páramos, las operaciones extractivas,  y el mismo conservacionismo,  pueden en el diagnóstica y en las conclusiones, desligarse de la búsqueda de la justicia.

“Los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a  ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente”, (N56),  ese el trasfondo del asunto ambiental: el poder económico multinacional privado y  el modelo económico que lo sustenta.

El propio Francisco es capaz de reconocer que se ha ido llegando poco a poco a la conciencia del momento que vivimos como parte de las especies vivas, en razón del movimiento ambiental (N13) signo de una Encíclica que mira más allá de su propio ombligo, rescatando un asunto de ética social como lo asumió  León 13 con el asunto laboral.

Si bien existe una apelación a la dimensión individual, a la corresponsabilidad, motivando a una vida con cierta austeridad, que limite el consumo desaforado, del 20 % de la población con el 80 % de los recursos naturales del Sur, que se hace explícito en el asunto del agua (N27); múltiples pasajes se refieren al nudo del problema.  “El rechazo de los poderosos” (N14), “la tecnología, ligada a las finanzas” (N20), “la cultura del descarte” (N22), “actuales modelos  de producción y de consumo” (N26) “no basta pensar en las especies como eventuales “recursos” explotable(N33), “intervención humana al servicio de las finanzas (N34), “propuestas de internacionalización de la economía que solo sirven a las multinacionales” (N38), “actual modelo de desarrollo y de la cultura del descarte” (N43) “las empresas que obran así son multinacinales, que hace aquí, lo que no se les permite en países desarrollados (N51), “la deuda externa como mecanismo de control” (N52), la “globalización de la tecnocracia” (N 106), “las política y las empresa, reaccionan con lentitud, lejos de estar a la altura de los desafíos globales” (N165), “las injusticias envuelta en el ropaje del cuidado del ambiente” (N170) y muchos más.

Era necesaria esta postura eclesiástica. Es que ni siquiera la Agencia Internacional de Energía de Estados Unidos es optimista, y reconoce que eventualmente en 2016 o 2017 llegaremos a un calentamiento de seis grados, esto ante el optimismo del Banco Mundial que plantea que el calentamiento será de cuatro grados no más, algo que estaba previsto para el 2050. De ese tamaño es el asunto pero aquí nos llevan a mirar en donde hay un pequeño brote y no el sarcoma que es eso que ahora llaman “Prosperidad Democrática”, antes “Seguridad Democrática”

Si el asunto es estructural Santos debería callarse  u obrar en consecuencia. En un tuiter expresó su regocijó con la Encíclica Papal por orientadora de su política. Cínico y mentiroso, quizás ni la leyó, si lo hubiera hecho no podría ser tan tonto de posar tan públicamente como mentiroso. Evidentemente es censurable la acción de guerra de las FARC EP en el Putumayo con el derramamiento de petróleo sobre el río Putumayo afectando  un bien de supervivencia de los civiles,  y sobre eso la guerrilla deberá dar respuesta. Las tremenda responsabilidad de la guerrilla, no tiene comparación  con el problema ambiental en Putumayo generado por las operaciones extractivas  de las multinacionales: Amerisur, Vetra, Gran Tierra, Energy.

El envenenamiento de las aguas, el desplazamiento de animales, la destrucción de bosques se ha ocultado, se ha negado, mucho más, cuando estas operaciones empresariales ocurren con la militarización territorial financiada en convenios empresariales con las Fuerza militares,  acuerdos, a los que no tenemos acceso los ciudadanos, pero que existen, información que se oculta, tanto como las extrañas operaciones neoparamilitares en territorios indígenas donde estos se oponen a las operaciones petroleras, o como ocurre en la Zona de Reserva Campesina, donde la operación de los privados petroleros ocurre con la protección de una base militar, donde burlando además de leyes ambientales, la empresa privada compra predios con restricciones colectivas y ambientales.

Censuramos a las FARC EP, por supuesto, por no medir las consecuencias de su acto de guerra,   pero  lo que se requiere es una objeción profunda al modelo económico que sigue desarrollando y proyectando Santos, en el Plan Nacional de Desarrollo,  causando graves consecuencias irreparables sobre los empobrecidos, sobre  el ambiente, sobre flora, fauna, páramos, aguas, bosques, animales,  sobre el país y el planeta.   Es como seguir pretendiendo acusar a los empobrecidos, de ser los responsables de su exclusión, o de ser los responsables de la crisis ambiental por no consumir verde, o porque no arrojan los desechos en canecas separadas.

Lo segundo que debe cuestionarse es un modelo de conversaciones corto placista. Poco a poco es evidente que seguir conversando sin barajar de nuevo hará insostenible la consecución de un ambiente hacia la solución del conflicto armado. El alzamiento armado se pretende desligar de causas de injusticia social y ambiental, y eso, es hoy imposible de negar. Lo que padecemos se podría haber evitado con un cese al fuego y de hostilidades bilateral,  como lo planteo, la casi invisibilizada y casi en muerte terminal, Colombianas y Colombianos, hace más de tres años, haciendo alusión a que se evitarían daños irreparables en vidas humanas y estas vidas negadas como son los otros sistemas vivos.

Adicionalmente, seguir pretendiendo imponer una agenda de solución al conflicto armado desligada de una nueva política ambiental  es prolongar la posibilidad de una paz que nace de la justicia socio ambiental.

Y por supuesto, nuestro reto y el del movimiento social y ambiental y de víctimas, sigue en curso o pendiente. Como lo expresa Jorge Riechmann, en Autoconstrucción: La Revolución ecosocialista y ecofeminista, tendríamos que haberla hecho ayer.  Pues el síntoma es Calentamiento climático, pero la enfermedad se llama capitalismo, así de simple. Así que si Santos apela aLaudato Si, debería re-formular su política minero energética y el tipo de proceso de paz con el que quiere pasar a la historia.

Compartir:

Los comentarios están cerrados.