De la Paz a la rebelión Noviolenta

Foto:  Chirrete Golden APC

Abilio Peña -  

2 de Oct 2015

El comunicado sobre el acuerdo  de una Jurisdicción Especial para la Paz que da a conocer en sus líneas generales el preacuerdo sobre la materia, fue presentado por el gobierno como si ya se hubiese pactado la Paz. El excesivo triunfalismo, fue bastante matizado en la entrevista que diera a Piedad Córdoba en Telesur el comandante de las Farc-Ep Timoleón Jiménez cuando afirmó que el acuerdo final se puede dar antes o después de los seis meses dependiendo del avance en los temas pendientes pero también fue ya reinterpretado como incompleto, como necesitado de ajustes por los principales negociadores del gobierno, tal como lo manifestó las Farc en comunicado del 28 de octubre donde  le reclaman a los funcionarios  que  “Hay que honrar la palabra, hay que honrar los compromisos”.

Los anuncios de una paz a la vuelta de la esquina hechos a los cuatro vientos por el presidente Santos en su gira internacional luego del comunicado de la semana anterior en la Habana, carece por el momento de respaldos institucionales que los garanticen. Por ejemplo, la impunidad supera el 90 % y buena parte de la responsabilidad recae sobre la fiscalía, que al parecer, tendrá un papel destacado en la jurisdicción especial para la paz. Vino nuevo en recipientes viejos, como dice el Evangelio.

Así mismo sin cambios a una institucionalidad que pretende amparar el acaparamiento de tierra, el acuerdo sobre Desarrollo Agrario Integral será inoperante; como también sin desmonte del paramilitarismo, de la doctrina militar del enemigo interno, sin la supresión de los mecanismos electorales que impiden los pueblos diversos puedan llegar a los cargos de representación, sin que se controlen los dineros del narcotráfico que inundan las campañas, sin que se controle el trasteo de votos, el punto de participación política quedará sin condiciones reales de posibilidad.

Ya la historia de los acuerdos de paz en el siglo anterior nos deja un balance desalentador. El principal negociador del pacto de paz de la guerra de los mil días, el general Rafael Uribe Uribe fue asesinado; los principales dirigentes de las guerrillas liberares  Guadalupe Salcedo y Dumar Aljure, fueron asesinados; cinco mil de los más destacados dirigentes de la Unión Patriótica, partido constituido luego de un acuerdo de paz entre el gobierno de Belisario Betancour y las Farc-Ep, fueron asesinados; Carlos Pizarro León Gómez, luego del acuerdo de paz con el M-19 fue asesinado junto a otros miembros de esa organización. Todas víctimas de aquellos sectores de poder que acuden a la criminalidad para evitar concesiones reales derivadas de los acuerdos pactados.

El temor nos asiste luego de los bombos y platillos con el que el gobierno anunció el acuerdo de la Jurisdicción Especial para la Paz, como si se tratara solo de una firma sin cambios reales, sin compromisos de efectivo cumplimiento y cuando tras el acuerdo sobre Justicia los negociadores del gobierno afirman que hay puntos que deben ser revisados y  cuando su contraparte  afirma que lo firmado fue lo acordado.

Con todo, trabajamos intensamente por  que esta etapa de  violencia de estos últimos 51 años se clausure con un acuerdo de paz. Mas consideramos que se deben dar saltos cualitativos en las formas de movilización social para que  se eviten nuevos ciclos de violencia y estos pasan por la decisión de adoptar la rebelión Noviolenta que conquiste de modo directo por parte de las comunidades y organizaciones, lo que el Estado actual no está dispuesto a conceder, incluso en  los acuerdos que se pacten con las guerrillas, incluida la del Eln.

Justo el día en que se lanzaba el comunicado del acuerdo sobre justicia, un grupo de delegadas y de delegados de comunidades afrodescendientes, indígenas y campesinas de Colombia, viajaba a Brasil a participar del encuentro Fe y Territorios "la fuerza de la fe en la acción directa". Ellas y ellos que para ejercer su derecho a los territorios reconocidos legalmente por un Estado que no está interesado en que lo gocen y disfruten, debieron cortar palma aceitera, desalojar empresarios, expulsar búfalos, derribar establos y la casa de los empresarios, impedir que camiones de petróleo salgan de las tierras que les pertenecen, construir zonas  humanitarias, hacer peregrinaciones frente a bases militares inconsultas reclamando su desmonte, verificar plantaciones y laboratorios de cocaina protegidos por militares y paramilitares. Allá visitaron asentamientos construidos por el Movimiento Sin Tierra -MST- compartieron con delegados de ecuador la resistencia contra la gran minería, conocieron la desobediencia que hace en los Estados Unidos el Movimiento por el Cierre de la Escuela de las Américas y buscaron formas de articulación para el futuro que se avecina. (ver declaración final ).

Lo más autentico de las tradiciones religiosas indígenas, africanas, cristianas presentes en el encuentro,  motivó a estas acciones cuando de preservar la vida se trata, cuando la ley se convierte en un obstáculo para la preservación de las vidas del planeta. La rebelión Noviolenta  es un recurso  que con su fuerza ética evitaría nuevos alzamientos en armas, incluso para quienes habiendo hecho uso al derecho a la rebelión, viéndose traicionados,  tuviesen la intensión de volver a  tomarlas. Ojalá estemos equivocados y tras la firma de los acuerdos en esta oportunidad se inaugure una nueva etapa en la que el Estado  colombiano honre sus compromisos.

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