Comisión de la verdad en Colombia: entre lo imaginable y lo posible

 Foto: Josh Rosenthal Lecture, 2014, University of Michogan, Ann Arbor.

Vamos a hacer lo increíble declarar un cese bilateral y para eso se necesita evidentemente un líder que mueva el país hacia adelante y no necesariamente lo estanque, lo deje metido en el pasado

Entrevista por César Augusto Muñoz M - ASFADDES

“¿Cómo se repara el hambre crónica? ¿Cómo se repara la segregación histórica? ¿Cómo se repara la violencia que estructura, al punto de lo invisible, la vida cotidiana? Es más, ¿cómo concebir una violencia tan sistémica, que des-estructura tanto como a la vez estructura?” Son algunas de las preguntas que realiza Alejandro Castillejo, profesor de la Universidad de los Andes y director del Programa de Estudios Críticos de las Transiciones Políticas PECT, en el artículo “La imaginación social del porvenir: reflexiones sobre Colombia y el prospecto de una Comisión de la Verdad”, el cual fue reconocido con el premio Guillermo Hoyos del  Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales CLACSO y publicado recientemente por esta institución. Ver artículo

Con Alejandro estuvimos hablando sobre los aportes del artículo a una eventual Comisión de la Verdad en Colombia, sus experiencias en torno a los mecanismos de transición en países como Sudáfrica y Perú y sus opiniones sobre el proceso de paz y la reciente escalada militar que ha tenido el conflicto colombiano.     

¿Qué es la imaginación social del porvenir?

Es el término que utilizo para tratar de entender como diferentes sociedades incluso comunidades en momentos concretos de la historia conciben y se imaginan el futuro. Sobre todo sociedades que están pasando por momentos de crisis (situaciones económicas o periodos de transiciones políticas) donde reina la incertidumbre hacía adelante, pero también una incertidumbre hacía atrás, porque no saben muy bien como leer el pasado.  En ese orden de ideas, estas sociedades siempre tienen mecanismos para tratar de construir una idea de futuro y por lo tanto una idea de nación hacía adelante.  Todos estos mecanismos los aglutino con el término imaginación social, porque finalmente son procedimientos y hechos sociales mediante los cuales nosotros nos percibimos y construimos un porvenir.

El texto genera una serie de reflexiones en torno a los vacíos que dejan este tipo de mecanismos. En el caso colombiano qué vacíos podría dejar una comisión de la verdad.

Desde un punto de vista epistemológico, muchas comisiones de la verdad al ser centradas en los daños corporales o sicológicos que sufren los individuos o en concepciones sobre la responsabilidad de quienes toman las decisiones. Por ejemplo el estado del apartheid tomando decisiones sobre la persecución de soldados,  lo que dejan por fuera es la idea de que existen responsabilidades sobre las comisiones históricas del conflicto y la guerra. Las violencias estructurales, las segregaciones crónicas y quienes se han encargado de instaurar y permitir que se continúen estas historias que son constitutivas del conflicto mismo. Esas historias en términos generales son las que quedan por fuera del debate nacional en el momento asignar responsabilidades. Esa es la razón por la que hoy en Sudáfrica hay un gran debate acerca de las enormes limitaciones que hubo en la comisión de la verdad, porque más allá de unos responsables y el reconocimiento de las víctimas que fueron bastantes, 15 años después las condiciones de exclusión son incluso más complejas.

Cuál cree usted que va ser el vínculo entre la comisión de la verdad y las iniciativas que sobre estos temas han realizado tanto el Estado como las organizaciones sociales y de víctimas.

El vínculo es complejo porque  hay una necesidad de integrar todas las concepciones de la verdad que surgen de propuestas específicas de organizaciones. Por ejemplo la Ruta Pacifica de las Mujeres o la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos ASFADDES, relacionado con iniciativas que pueden provenir del Estado como el Centro Nacional de Memoria y súmele la gran cantidad de archivos. El reto esta en no sólo asignar responsabilidades a todos, sino en articular una narrativa más compleja donde se incluya lo que decía en la anterior pregunta que faltaba, las dimensiones históricas de la exclusión y la segregación en función del enriquecimiento de algunos.

Cómo hacer posible que esta comisión haga una lectura más compleja de lo que es el daño colectivo.

Hay que empezar a involucrar no solamente concepciones de la responsabilidad y del daño asociados al cuerpo, a la tortura o al desplazamiento, sino que la comisión debe tener una filigrana conceptual que le permita concebir de una manera más global los diferentes registros de ese daño, que no sean sólo tabulaciones de violaciones a los derechos humanos por importante que eso sea, sino tratar de mostrar la interfaz entre la violación del derecho humano y la manera como esa violencia se entreteje con elementos políticos y económicos que se estructuran en la vida cotidiana. Claro, como hay tantas vidas cotidianas una comisión no podría hacer todo ese trabajo, pero tendría que mostrar que la violencia en Colombia no es sólo un asunto de levantarse a tiros o matar gente, sino que está estructurado en formas localizadas que vinculan desde la desaparición y la muerte hasta el enriquecimiento de proyectos económicos y políticos.

Actualmente en Colombia que cree usted que es lo inimaginable, qué puede ser posible y qué es realizable.

Nosotros hasta cierto punto no hemos pasado de lo inimaginable. Eso suena un poco pesimista pero un proceso de paz donde una de las partes hace cese unilateral y el otro sigue sin acordar un cese, lo que hace es crear un espacio de ambigüedad moral que resulta ser liminal. Porque se está en la guerra y se está en la paz. Esas son dos lógicas totalmente distintas que van a llevar a un círculo vicioso donde uno y otro va a querer mostrar que está más fuerte para afrontar el proceso de la Habana. Estoy convencido que Colombia necesita un líder en ambos lados, pero sobre todo en el estado que sea capaz de cargar el proceso de paz hacía adelante y decir vamos a estar por encima de nuestra historia, como hizo Nelson Mandela. Vamos a hacer lo increíble declarar un cese bilateral y para eso se necesita evidentemente un líder que mueva el país hacia adelante y no necesariamente lo estanque, lo deje metido en el pasado. Un líder o lideresa que diga vamos apostarle de una vez por todas, indistintamente de las presiones económicas, sociales o políticas que pueda haber.

Para finalizar, frente al tema de la desaparición forzada, específicamente como cree usted que la comisión de la verdad va a afrontar el tema y qué papel van a jugar por un lado las iniciativas de las organizaciones de familiares de desaparecidos que exigen la creación de una subcomisión de la verdad y espacios interinstitucionales como la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas.

Lo primero es que hay que situar dentro de esa comisión el tema de la desaparición forzada como un tema importante, luego debe haber claridad en que la comisión de la verdad investigaría desapariciones en el marco de la guerra, no de lo que vaya a suceder para adelante, sino en el marco de lo que ha pasado. Personalmente, no creo que se cree una subcomisión, tendría que ser un punto de los varios que se tocaría y seguramente tendría que tener unos recursos adicionales porque ese es un tema que finalmente ha estado desestructurado y le hace falta información. Lo más importante para que eso opere, es que las temporalidades para el tema de desaparición sean desde la década de los 70. Si ese mandato es más reciente quedan una cantidad de casos por fuera y eso impacta en la investigación sobre el tema. Conclusión, me parece que eso tiene que ser una colaboración entre la comisión, una instancia especifica dedicada a la desaparición donde cruce la información de familiares, con la información de la comisión de búsqueda, de instituciones como medicina legal y así hacer vínculos entre patrones de desapariciones y momentos históricos concretos. Lo más probable es que la comisión tenga una oficina de investigación muy robusta y esa oficina se subdivida en una serie de formas de victimización, todas encuadradas en el mandato temporal y territorial que tenga la comisión, en ese marco la desaparición forzada tendrá que tener una parte de esa historia.

La responsabilidad en la investigación es la integración de esos momentos históricos y esas formas de victimización, involucrando los actores del conflicto incluyendo a las fuerzas militares, porque la desaparición siempre está asociada con las fuerzas del estado y ahí aparecerán las desapariciones como dicen ahora de las guerrillas. Como lo decía en las primeras preguntas, se debe hacer una relación entre territorio, intereses políticos y económicos en un momento determinado de la historia del conflicto, ahí es cuando tiene que aparecer la desaparición forzada. Porque a la gente no la desaparecían solamente porque fuera un activista o alguien asociado a la izquierda, incluso al movimiento armado. A la gente la desaparecían porque también había detrás de eso intereses económicos que movían a un sector de la guerra hacía un lado, en ese orden de ideas todas esas conexiones hay que construirlas y en ese caso la experiencia de los familiares es indispensable, porque eso hay que sistematizarlo, buscar patrones que se puedan rescatar de los archivos, habrá que hacer una lectura de las cifras y eso tocará vincularlo con esta instancia investigativa y de ahí tendrán que salir unas conclusiones grandes de todo eso.

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