La caza furtiva cobró la vida del 80% de los elefantes en santuario de Gabón

Foto: La Reserva
21 Feb 2017

Pese a las constantes advertencias sobre el peligro en el que se encuentran los elefantes, la obsesión por el marfil produjo que la caza furtiva exterminara, en la última década, al 80% de la población de elefantes que se encontraban en el bosque en Gabón, una de las reservas más importantes del continente africano.

Así lo concluye, un estudio publicado en el diario Current Biology, en el que se evidencia que cerca de 25.000 elefantes han sido asesinados en el santuario Mikebe National Park. Para John Poulsen, de la Universidad Duke y uno de los investigadores, “es un paso atrás considerable en la conservación de la especie”.

Los resultados de la investigación sugieren que la situación se explica por la entrada de cazadores furtivos de países vecinos como Camerún. "Con menos de 100.000 elefantes de bosque en toda África Central, esta subespecie está en peligro de extinción si los gobiernos y las agencias de protección no actúan rápidamente", dice Poulsen, quien explica que la cercanía de la carretera con el santuario promueve la caza de los elefantes, ya que acceden fácilmente al parque y asimismo puede transportar su botín a la ciudad de Douala, centro del comercio internacional de marfil.

¿Qué se debe hacer?

Aunque el el gobierno de Gabón ha elevado el grado de protección de los elefantes a “totalmente protegidos”; crearon un cuerpo de policía de parques nacionales; duplicaron el presupuesto de la agencia de parques nacionales, y se convirtieron en la primera nación africana en quemar todo el marfil confiscado. Los investigadores hacen un llamado a que se fortalezcan las acciones para frenar el tráfico ilegal fronterizo.

Frente a ello advierten que es necesario “crear nuevas áreas protegidas transnacionales y coordinar la aplicación de la ley internacional para garantizar el procesamiento de los ciudadanos extranjeros que cometan o fomentan los crímenes de vida silvestre en otros países”, argumenta John Poulsen.

Finalmente recomiendan eliminar la demanda de marfil. "Nosotros no podemos dar por sentado que la especie se conservará en grandes y remotas áreas, los cazadores irán a cualquier lado en el que puedan obtener ganancias", dice el investigador. Los colmillos de los elefantes están unidos al cráneo del animal, de manera que para poder extraerlos intactos, lo primero que hay que hacer es asesinarlos.

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