Ciénaga de San Silvestre, otro complejo de humedales que agoniza

Foto: Corporación Yariguíes
7 Feb 2017

Como si aún no se entendiera el peligro en el que se encuentran los humedales del país, ahora la alerta también se enfoca en la crisis ambiental que atraviesa la Ciénaga de San Silvestre ubicada en Barrancabermeja, Norte de Santander, donde la corrupción tiene en riesgo el espejo de agua más importante del Magdalena Medio, y el habitat del Manatí Antillano, especie en peligro de extinción.

Lo que en un principio iba a ser la construcción de un camino veredal de uso de suelo agropecuario en la vereda El Tapazón, y la supuesta realización de un sistema de reciclaje en la vereda de Patio Bonito, hoy son basureros. De acuerdo con Yesid Blanco Calvete, pediatra e integrante la Corporación Yariguíes, la Corporación Autónoma Regional de Santander, CAS, otorgó dos licencias para dos rellenos sanitarios en 2013 y 2014, a pesar de las protestas de la población, teniendo en cuenta que la zona donde se ubican los rellenos son áreas de protección ambiental. Se trata de un distrito regional de manejo integrado de 70 mil hectáreas de la Ciénaga de San Silvestre. La zona está inscrita en Parques Naturales y en el Registro Único de Áreas Protegidas.

Lo anterior, es justamente una de las disposiciones del decreto presidencial 838 de 2005 que reglamenta la puesta en marcha de rellenos sanitarios. Según la normativa, está prohibido cimentar un relleno en “áreas pertenecientes al Sistema de Parques Nacionales Naturales y demás ecosistemas especiales tales como humedales, páramos y manglares”. Aún así, se gestionó ante Planeación Municipal la licencia de Anchicayá, propiedad de la empresa Sociedad Futuro RSTI, y la empresa recolectora de Barrancabermeja, Rediba S.A., puso en marcha el relleno Yerbabuena frente de la vereda Patio Bonito.

Las irregularidades

Una investigación de Silvia Margarita Méndez, del periódico el Espectador revela que la empresa recolectora de desechos de Barrancabermeja, Rediba empezó ilegalmente y sobre la zona de protección ambiental la construcción del relleno Yerbabuena. Por otra parte, en el licenciamiento de Anchicayá: el exsecretario de Medio Ambiente de Barrancabermeja, Heyner Mancera Rincón, denunció que la CAS no le avisó al municipio que iba a otorgar el permiso.

“Yo me enteré por accidente. Un día llegué a la oficina y en el periódico local decía que la CAS había autorizado la licencia de Anchicayá. De inmediato solicitamos la derogatoria y la Alcaldía demandó al relleno. El argumento de la corporación fue que dieron el aval basados en un estudio que la petrolera multinacional Oxy donó, en el que sugirió unos predios que podrían recibir la basura de Barrancabermeja. Pero cuando este estudio se quiso incorporar en la revisión del POT de 2012, el Concejo Municipal lo rechazó”, dijo el exfuncionario al Espectador.

Actualmente, por orden del Tribunal Administrativo de Cundinamarca se suspendieron las obras por “incumplimiento del Plan de Manejo Ambiental y afectación a los recursos naturales”, gracias a una acción legal del Comité Pro Defensa de la Cuenca Hídrica Humedal San Silvestre. Sin embargo los daños ya están hechos, y el negocio para quienes estuvieron detrás de estos basureros, les dejó un negocio de $10.000 millones, indica la investigación de El Espectador.

Las afectaciones

La comunidad compuesta por más de 100 familias de la vereda de Patio Bonito, empezó a notar que cada vez que llovía, se colaba la basura y el agua drenó a los caños ubicados a los lados del relleno, de donde la población sacaba agua limpia para el consumo. Hoy el agua se encuentra contaminada, y son tres los carrotanques que deben surtir del líquido vital a la población, por orden de la Corte Constitucional tras una inspección en la zona.

Mortandad de peces, cinco manatíes muertos, tortugas, y enfermedades en niñas y niños son solo algunas de las consecuencias que ha dejado la corrupción y la falta de atención estatal sobre lugares tan importantes ambientalmente como la Ciénaga de San Silvestre. La situación del agua es tal, que la contaminación podría vulnerar el derecho al agua de los más de 300 mil habitantes del municipio de Barrancabermeja, quienes toman el agua justamente de la Ciénaga.

El pediatra cuenta que niños ahora deben salir al colegio con tapabocas, pues los olores son insoportables. El agua ya no es apta para los animales de la zona y mucho menos para las personas, pues según un estudio de la Universidad Pontificia Bolivariana, el líquido vital se ha deteriorado por la presencia de metales pesados como el mercurio y el arsénico. Especialmente los niños, están adquiriendo enfermedades en la piel, patologías gastrointestinales, y otras más preocupantes como la enfermedad de Job, que genera la pérdida de inmunodeficiencia, y que incluso le habría cobrado la vida a una menor de 16 años.

“La contaminación por metales pesados puede producir enfermedades como el Job, un síndrome que altera el sistema inmunológico de los niños que hace que las defensas no funcionen bien. En solo un año se han diagnosticado 8 casos en Barrancabermeja y eso es muy raro y alarmante”, expresa el pediatra.

Por otra parte, los animales y las plantaciones no pueden elegir qué agua tomar, y eso tiene en peligro el ecosistema. Particularmente preocupa la situación de los mantíes, declarados hace 25 años como una especie en vía de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. En Colombia, la población de estos mamíferos se ha disminuido drásticamente en la zona del Magdalena Medio. El año pasado, en las ciénagas de Tupe y Zarzal, en Bolívar, murieron 38 manatíes por la disminución de agua. En la Ciénaga ya se cuentan 5 muertes por la contaminación en la Ciénaga de San Silvestre.

relleno_barrancabermeja 1 relleno_barrancabermeja 2 relleno_barrancabermeja 3Fotos: Corporación Yariguíes

¿Qué se está haciendo?

La población se encuentra a la espera de la respuesta de la Corte Constitucional a una tutela interpuesta por vulneración al ambiente sano. Asimismo, exigen que avance la investigación que se encuentra en la Fiscalía.

Por el momento se logró que se judicializara a quien era la directora de la CAS, Flor María Rangel Guerrero, detenida por falsedad y peculado, pero se espera el fallo definitivo que cierre el relleno Yerbabuena, y que desde ya se empiecen a implementar las medidas necesarias para salvar la Ciénaga.

Por otro lado, organizaciones ambientalistas adelantan un trabajo de veeduría ya que el alcalde de Barrancabermeja, Darío Echeverry, quien había prometido en su campaña electoral que protegería los humedales, hoy es quien, además de permitir la actual crisis ambiental, adjudicó la construcción de la planta de tratamiento de aguas residuales a las empresas Aqualia S.A. y Construvicol S.A., por un costo de $123.000 millones. Lo que llama la atención es que el dueño de Construvicol, Reinaldo Bohórquez, también es propietario de Rediba que construyó el relleno Yerbabuena, como lo denuncia el ambientalista Yesid Blanco.

Finalmente denuncian que desde hace más de un año ambientalistas y sindicalistas de la región del Magdalena Medio y del departamento de Santander que integran la Corporación Yariguíes, el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema Agroalimentario (Sinaltrainal) y el Grupo de Estudios Extractivos y Ambientales de Magdalena Medio (GEAM), vienen siendo objeto de injurias, actos racistas y misóginos, difamaciones y amenazas, tras llevar años defendiendo la Ciénaga San Silvestre y demandando a las autoridades civiles y ambientales de Barrancabermeja y Santander el cierre definitivamente del basurero de Rediba ubicado en la Vereda Patio Bonito.

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